Muebles:
Existen cuatro mobiliarios que no pueden faltar:
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La cuna: Se aconseja no colocarla junto a una pared que dé a una habitación ruidosa, a un baño o a la calle. Tampoco es recomendable ubicarla cerca de la ventana. Primero y principal, por una cuestión de seguridad, y segundo para evitar corrientes de aire que puedan impactar en el bebé. Existen cunas convertibles llamadas “practi cunas”, que pueden transformarse en la cama del niño cuando ya no precise la protección de los barrotes. Si la idea es que quede como cama definitiva, es importante tener en cuenta la calidad y el modelo para que el día de mañana la cama del hermanito sea igual.
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Un mueble cambiador: Los hay de varios modelos. Algunos tienen estantes debajo para que puedas acomodar los pañales, el óleo calcáreo, mudas de ropa y demás. Hay otros que en lugar de estantes tiene cajones para que se transforme en cómoda una vez que tu hijo ya no use pañales. El modelo más antiguo de cambiador es totalmente diferente y debajo de la tabla en donde se acuesta al bebé tiene una bañera. Algunas mamás, todavía prefieren este mueble, ya que se sienten cómodas para bañar al bebé en los primeros meses. Es importante que tengas en cuenta que el cambiador, propiamente dicho, esté elaborado con una tela impermeable y que sea fácil de limpiar.
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Una cajonera: Si el cambiador no tiene cajones, este mueble no puede faltar en el cuarto del hijo. Es casi protagonista porque debe acoger el ajuar del bebé. Si podés elegir, que sea práctica y espaciosa para ubicar ropa, remedios, pañales, juguetes, mamaderas, extractores de leche, zoquetes, accesorios de cunas, moisés, etc.
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Una silla mecedora o sillón para acunar y amamantar al bebé:. No es indispensable, pero qué lindo que se siente poder mecerse junto al bebé. Parece una costumbre en desuso, pero si hay espacio en el cuarto, vale la pena. Sí es importante que sea cómoda para amamantar a tu hijo. Si vas a colocar la cuna en la mitad de la habitación, ubicá la mecedora en una esquina, cerca de una ventana para que puedas disfrutar de las caras de tu bebé.
Colores:
La paleta de los pasteles sigue vigente, ahora se han incorporado el rojo y el negro como alternativa.
Si bien esta comprobado que los colores suaves calman e invitan a la tranquilidad, utilizar colores energéticos, en su justa medida, no tiene por qué alterar la armonía del ambiente.
Los colores primarios transmiten vitalidad y son ideales paro los más chiquitos, incluso cuando nenas y varones deban convivir durante sus primeros años.
La empresa Della Casa sugiere algunos efectos que tienen los colores sobre nuestra vida diaria. Estos conceptos son interesantes para analizar a la hora de pintar el cuarto del bebé.
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Amarillo: Estimula el pensamiento lógico, alegría. |
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Naranja: Alegre, extrovertido, optimista, dinámico. |
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Rojo: Activo, cálido, apasionado/amor, extrovertido. |
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Rosa: Inspira calma, estimulante, representa el lado femenino. |
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Morado: Activo, nervioso, precavido, intuitivo. |
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Azul: Favorece la concentración y la calma, relajante. |
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Turquesa: Refrescante, relajante. |
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Verde: Tranquilidad, armonía, potencia el autocontrol. |
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Marrón: Tranquilidad, estabilidad, seguridad. |
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Blanco: Suavidad, tranquilidad. |
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Gris: Melancolía, equilibrio, elegancia. |
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Negro: Melancolía, elegancia. |
Cuidados a tener en cuenta:
La seguridad debe ser una prioridad en los elementos que se destinen para la ambientación de la habitación de los más chicos. Algunas sugerencias:
- Los cuadros no deben tener vidrios,
- Las mesas y las sillas deben contar con puntas redondeadas
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No es aconsejable colocar alfombritas en el centro de la habitación para evitar resbalones. Ahora, si se necesitan para que el bebé no esté en contacto con un piso frío, existen bajo alfombras que sirven para evitar que la alfombra se resbale.
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