Desde que el bebé es muy pequeño, en el primer o segundo mes, ya podemos realizar ciertos juegos para que el niño ría. Estas actividades ayudan a que el bebé sociabilice, comience a comprender el concepto de chiste, le da seguridad, cariño, ayuda al habla y le da mucha pero mucha risa y placer.
Algunos juegos:

- Rápidas y lentas
Ponemos al niño boca arriba sobre una cama y le hacemos cosquillas en la panza con nuestros dedos. Vamos cambiando entre movimientos rápidos y lentos. Le tenemos que explicar qué es lo que le estamos haciendo por si se asusta. Podemos repetir esto muchas veces y nos aseguramos varias carcajadas.
- En los brazos y los pies como hormiguitas
Le hacemos cosquillitas en los brazos y en las plantas de los pies como si nuestros dedos fueran una hormiguita que camina sobre su cuerpo. Podemos hacerlo rápido y despacio. ¡Las cosquillas en los pies atrapan a cualquiera!
- Soplar y soplar
Un juego que nunca falla en soplar poniendo los nuestros labios en la pancita del bebé. ¡Les encanta la vibración y el ruido! También podemos soplar al aire y que ellos vean nuestros labios moverse.
- Expresiones de la cara
Miramos al niño a la cara y comenzamos a hacer caras graciosas. Por ejemplo: sacar y meter la lengua, taparnos los ojos, inflar los cachetes. Podemos hacerlo a distintas distancias. El bebé va a querer tocar nuestra cara e imitarnos. ¡Si lo hacemos los dos al mismo tiempo va a ser doblemente divertido!
¡Reírse es una sensación única! No hay nada más lindo que escuchar la carcajada de un niño y saber que es feliz. Estrella las invita a animarse a jugar y que nos cuenten cómo fueron esas sonrisas.
Fuente: Dra. Miriam Stoppard
Primeras habilidades del bebé
Bogotá, Grupo Editorial Norma, 2005

Nota auspiciada por Estrella
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