El Doctor Diego Montes de Oca , miembro del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Austral , enfatiza: “El uso de sillitas de protección para niños es fundamental para prevenir consecuencias en caso de accidentes. Desde que salen de la maternidad, los chicos deben acostumbrarse a viajar en la silla de seguridad”. La recomendación no es arbitraria, basta tomar en cuenta los riesgos a que está sometido un niño mal sentado durante un viaje en auto.
Antes del Año
Según la edad y el peso del niño, existen distintos tipos de sillas de protección. Entre el nacimiento y el primer cumpleaños, se usan los asientos de lactantes, llamados " huevito", que soportan entre 8,5 y 11 kilos como máximo. Son pequeñas y confortables y pueden tener una base desmontable. Se ubican en la parte del medio del auto en el asiento trasero, mirando para atrás (hacia la luneta).
A partir del Año
A partir del año, se pasa a un asiento convertible. Existen tres tipos de modelo, según la forma del arnés. El primer modelo llamado de cinco puntos tiene dos correas para los hombros, dos a las caderas y una en la base de la silla. Otra posibilidad es un arnés rígido con escudo en forma de T. Finalmente, el tercer modelo viene con escudo en forma de bandeja. Estas sillas tienen la opción de abrochar el arnés en varias posiciones de acuerdo con el tamaño del niño.
En la Argentina, estas sillas están disponibles en las marcas Century, Chicco y Evenflo, entre otras. Sin embargo, la compra sola no resuelve el problema. Los doctores M. J. Bull y J. Sheese , del Programa de Seguridad de Automotriz para Niños de la Universidad de Indiana (EE. UU.), indican que existen estadísticas que muestran un uso incorrecto de las sillas en un 80 a 90 por ciento de los casos, y enuncian cinco principios básicos para un viaje seguro:
- Las bolsas de aire (air bags ) pueden ser peligrosas: aunque sirven para proteger en caso de choque frontal, el niño nunca debe viajar justo frente a ellas, por más que esté bien asegurado en su silla. Por eso se recomienda que viajen en la parte trasera del auto.
- Los niños deben viajar mirando hacia atrás hasta que tengan un mínimo de un año y 10 kilos de peso: esta posición ofrece más protección a la cabeza y el cuello.
- Deben hacerse ajustes cuando la silla convertible cambia de mirar hacia atrás para hacerlo hacia delante: es el caso de las sillas que pueden cambiar de la posición semi-reclinable (para lactantes, mirando hacia atrás), a la posición erecta. Los ajustes en el arnés y el cinturón de seguridad deben ser especificados por el fabricante.
- La silla debe asegurarse al auto y el niño a la silla: no debe haber más de dos centímetros de movilidad del respaldar de la silla hacia los lados. En el caso del arnés de cinco puntos, las correas deben estar ajustadas de modo que no exista más de un dedo de espacio entre éstas y la clavícula del niño.
- El niño está seguro en la silla mientras ésta sea apropiada para él: existen algunos dispositivos amplificadores de los cinturones de la silla que resultan útiles hasta que el niño alcanza los 30 o 40 kilos de peso. Los niños están en condiciones de ir sentados directamente en el asiento, con el cinturón de seguridad, cuando éste les encaje adecuadamente. Es decir: pasando por el hombro (nunca por el cuello o la garganta) y cruzando a través de las caderas (no a través del estómago). El niño debe ir bien sentado, apoyado en el respaldo y con las rodillas inclinadas cómodamente sobre el borde del asiento.
Conseguir la silla, instalarla bien según el peso y la edad del chico parecen temas menores en comparación con convencer al bebé de que se quede sentado. Para él, sentarse en su sillita tiene que ser tan natural como que el padre ocupe el lugar del conductor y la madre el del acompañante, o viceversa. Además, la sillita de seguridad tiene que ser una prioridad inamovible para los padres, quienes deben evitar sacar la sillita para llevar a tres personas en el asiento trasero, con el bebé en brazos. Fernanda, madre de Pablo e Inés, relata: “Cuando Inés cumplió un año heredó la sillita de Pablo, que acababa de cumplir los cuatro. En el primer viaje largo que hicimos, desde Buenos Aires hasta Mar del Plata, Pablo se la pasó protestando porque su hermana le había ‘robado’ su sillita. ¡Y la otra, lo único que quería era bajarse de la silla para viajar sobre el asiento, como su hermano! Lógicamente, no les dimos opción, pero para el siguiente viaje conseguimos un almohadón especial para que Pablo estuviera bien sentado y con el cinturón puesto, pero que también pudiera mirar por la ventana. Eso mejoró bastante las cosas”.
No importa si es un viaje de tres cuadras o de tres horas: lo fundamental es que estas medidas de prevención deben aplicarse siempre y a conciencia, para seguridad de toda la familia.
Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.