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Bebes: ¿pueden distinguir entre el bien y el mal?

Durante mucho tiempo, los psicólogos sostuvieron que los seres humanos nacían como animales amorales. Pero según los resultados publicados sobre una reciente investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos, los seres humanos nacerían con un sentido moral rudimentario.

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Link a la nota:materna bebé durmiendo

 

 

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Hace aproximadamente tres décadas, publica Paul Bloom del diario New York Times, “los psicólogos empezaron a explorar el conocimiento de los bebes a través de uno de los pocos comportamientos que pueden controlar: el movimiento de sus ojos. Al igual que los adultos, cuando los bebes ven algo que encuentran interesante o sorprendente tienden a mirarlo durante más tiempo que a algo aburrido o esperado. Se puede usar el "tiempo de mirada" como un indicio rudimentario pero fidedigno de lo que captura la atención de los bebes: lo que los sorprende o les gusta”.


Es por eso que se armaron experiencias y experimentos específicamente diseñados para analizar los “destellos de pensamientos, juicios y sentimientos morales”, en bebés.

 

Video del experimento

 

 

 

Los bebés, con información precargada

 

Con el tiempo se ha comprobado que hasta los más pequeños “tratan a las personas de manera diferente que a los objetos inanimados; esperan respuesta: si un objeto móvil se detiene, ellos pierden el interés; si el rostro de una persona se inmoviliza, se afligen”.


Hoy en día los psicólogos sostienen que la necesidad de contar con cierta información o conocimiento incluso desde recién nacido permite que los seres humanos aprendan, “ya que la ciencia cognitiva sabe que una cabeza vacía no aprende nada: un sistema que es capaz de absorber rápidamente información necesita tener algún tipo de comprensión anterior para saber a qué prestar atención y qué generalizaciones hacer. Entonces, los bebes son inteligentes desde el comienzo, y eso les permite llegar a ser aún más inteligentes” publica el diario La Nación en su edición del 5 de julio de 2010.


El artículo afirma la controversia que existe sobre un código moral universal. Pero si bien hay costumbres que pueden tomarse en positivo o negativo según la sociedad, todas tienen una noción de justicia, y ponen en valor positivo, por ejemplo a la bondad y a la lealtad; o reconocen actos de crueldad.

 

“Estos conceptos universales tienen sentido evolutivo. Ya que la selección natural funciona, al menos en parte, a nivel genético: es lógico ser instintivamente buenos con nuestros congéneres, ya que el hecho de que sobrevivan ayuda a promover nuestros genes. Además, a veces es necesario trabajar en grupo con otros humanos, lo que significa que la capacidad de juzgar la bondad o la maldad de otros individuos tendría que haber sido un rasgo adaptativo. Todas éstas son razones para considerar algunos conceptos morales básicos como innatos”.



Por otra parte, Paul Bloom, para el New York Times, afirma que “parece haber algo evolutivamente antiguo en nuestras muestras de empatía, que serán las bases de nuestros sistemas morales. Para que exista un sistema moral genuino, primero tienen que importarnos algunas cosas, y lo que vemos en los bebes es el desarrollo de esta capacidad de que nos importen ciertas cosas.

 

Palabra de investigadores



“Comencé a investigar junto a mi colega y esposa Karen Wynn, y Kiley Hamlin, del Laboratorio de Cognición Infantil de la Universidad de Yale, qué pensaban los bebes de dos acciones en particular: ayudar e impedir. En uno de nuestros primeros estudios de evaluación moral usamos objetos geométricos reales con caras de personas, manipulados como títeres, que ayudaban o entorpecían: un cuadrado amarillo ayudaría a un círculo a subir un monte; un triángulo rojo lo empujaría por la ladera. Después de ver la escena, el investigador disponía a ambos personajes en una bandeja y se los mostraba al niño. Encontramos que bebes de 6 y 10 meses preferían con mucho al que ayudaba”.


Para evitar las preferencias personales sobre los colores se varió el uso de los mismos y las formas con respecto al papel que jugaban en la historia. Además, para evitar a inclinación que pudieran tener los adultos y que pudieran transmitir a los chicos, el colaborador que participaba sosteniendo la bandeja con los materiales no sabía cuál era el personaje bueno y cuál el malo, y se les pidió a los padres que cerraran los ojos en el momento de la elección.


“¿Estos resultados significaban que los bebes actuaban de esa manera porque los atraía el individuo que ayudaba o porque les repelía el que no ayudaba, o era por ambas razones? Para estudiar este punto introdujimos un personaje neutral, y encontramos que, dada la opción, los niños preferían al "bueno" por sobre el neutral, y a éste por sobre el "malo". Esto indica que ambas inclinaciones están en juego: son atraídos por el primero y sentían rechazo frente a los últimos”, aclaran.



El fundamento moral que los investigadores sostienen es que la experiencia “no significa necesariamente que los bebes conceptualizaran al personaje que ayudaba al protagonista como bueno y al otro como malo, pero sus preferencias respondieron a los comportamientos que los adultos describirían como bueno o decente, y malo o cruel”.


Agregan, “realizamos una serie de estudios manteniendo el formato básico del test, pero cambiando las acciones, con resultados similares. Esto sugiere que los bebes que estudiamos tenían una apreciación general de comportamientos buenos y malos, y ésta estaba presente en una variedad de acciones”.



En uno de los estudios realizados y que trataban sobre el premio y el castigo, arrojó que “a pesar de preferir en general a los personajes buenos, los bebes tendían a elegir a los personajes malos cuando éstos castigaban malos comportamientos”.



Paul Bloom, para el New York Times se refiere a que “probablemente los bebes no tengan acceso consciente a nociones morales, no tengan idea de cuándo ciertos actos son buenos o malos. Responden de manera visceral. De hecho, no actúan como jueces imparciales: tienden a sonreír y batir sus palmas durante buenos eventos, y a fruncir el seño y sacudir sus cabezas durante los momentos malos”.


Más resultados sobre este proyecto


El sentido de la moral, parecería estar sesgado hacia los iguales, demostrando que los bebés tienen grupos de referencia. Por ejemplo:

  • Los de tres meses prefieren las caras de personas de su misma raza, ya que les resulta más familiar.
  • A los once meses prefieren a individuos que comparten los gustos en cuanto a la alimentación.
  • Los bebés de doce meses, se inclinan por aquellos que hablen su mismo idioma.

 

Conclusiones del autor


Por último, el autor cierra su artículo sosteniendo que el aspecto de la moral que lo maravilla, su generalidad y universalidad, es producto de la cultura, no de la biología. La moral con la que nacemos es primitiva, no sólo en el sentido obvio de que es incompleta, sino en el más profundo de que cuando los individuos y las sociedades aspiran a una moral sólida -que permita considerar equitativamente a todos los seres capaces de razón y sufrimiento- la edifican sobre la base que los chicos traen desde el comienzo” y concluye afirmando que la moral es, entonces, una síntesis de lo biológico y lo cultural, de lo innato, lo descubierto y lo inventado. De modo que todo indica que los bebes poseen fundamentos morales: la capacidad y voluntad de juzgar las acciones de otros, algún sentido de la justicia y respuestas viscerales frente al altruismo y la maldad”.

 

 

Fuente: The New York Times, reproducido por el diario La Nación el 5 de julio de 2010
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PAULA VERONICA Dijo:
29/10/2012 08:52:22 a.m.

es extraño pero no me extraña, los bebes son muy inteligentes solo q durante decadas se los subestimo y no se los estimulaba como hoy en dia. saludos

Gisela Dijo:
13/07/2010 11:14:21 a.m.

Me pareció muy interesante la nota, ya que nos ayuda a comprender a nuestros hijos y su nivel de inteligencia a esta edad.

 

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