La alimentación saludable no sólo es una cuestión de estética corporal. Comer sanamente favorece el sistema inmunológico, y ayuda a prevenir diversas enfermedades como diarreas, trastornos inflamatorios intestinales o infecciones respiratorias bacterianas.
La doctora Gabriela Perdigón, investigadora principal del CONICET en el Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA) y profesora titular de Inmunología del Instituto de Microbiología de la Universidad Nacional de Tucumán afirma lo siguiente:
“Con una buena alimentación podemos prevenir enfermedades, porque el sistema inmune posee células que, como cualquier otra del organismo, se sirven de los nutrientes que ingresan a través de la alimentación y aumentan su actividad”.
La doctora Nora Slobodianik, profesora titular de la cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA sostiene que:
“Este enfoque de la inmunonutrición, relativamente nuevo, afirma que la dieta, entre otros factores, condiciona los mecanismos de defensa. Así como el organismo necesita energía y nutrientes, las células del sistema inmunológico también los necesitan para una adecuada función protectora”.
Dentro de este enfoque, hay ciertos nutrientes que no deben faltar a la dieta y que deben ser ingeridos en las cantidades adecuadas, ya que la Ingesta superior a lo necesario provoca el efecto inverso.
En este sentido, la Dra. Slobodianik afirma que:
“Está demostrado que el consumo de cualquier nutriente en exceso provoca prácticamente el mismo efecto que su deficiencia: hace que se deprima el sistema inmune porque las células necesitan sólo una determinada cantidad y no su acumulación, que puede ser perniciosa”.
Según los especialistas, estos son algunos de los nutrientes que ayudan al sistema inmunológico:
1) Vitaminas (A, E y C)
2) Minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio)
3) Ácidos grasos (omega 6 y omega 3)
4) Calorías necesarias según la edad, la actividad física y la contextura.
5) Proteínas de alta calidad (como las que aportan la carne, la lecha, la soja, el queso y algunas combinaciones de alimentos, como un cereal con una legumbre).
En este sentido es necesario promover el consumo y la incorporación de mayor cantidad de frutas, verduras, aceites vegetales, pescado, frutos de mar y alimentos integrales, como los cereales o los panes, ya que está demostrado que brindan beneficios para la salud y el sistema inmunológico.
También hay que incluir en la dieta yogures, quesos u otros alimentos constituidos con leche fermentada, ya que incluyen bacterias que mejoran el tracto intestinal y refuerzan las defensas del organismo. Estos alimentos proporcionan probióticos, que son organismos vivos que benefician a la persona que los consume, previniendo enfermedades bacterianas y virales.
Fuente:
Czubaj, Fabiola, Cómo mejorar las defensas a través de la alimentación, La Nación, 29/04/2009