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El puerperio en el siglo XXI

El puerperio es considerado usualmente como un período de desequilibrio para la mujer que dura alrededor de 40 días después del parto.

Tiempo que fue estipulado -ya no sabemos por quién ni para quién-  y que responde a una  histórica veda moral para salvar a la parturienta del reclamo sexual del varón. Pero ese tiempo cronológico no significa psicológicamente un comienzo ni un final de nada.

 

Personalmente, considero que el puerperio, en realidad es el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una diferencia evidente entre el caos de los primeros días, la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas o el vínculo con un bebé que ya camina.

  

Estos dos años tienen que ver con el período de completa “fusión emocional” entre la madre y el bebé, es decir, con la sensación de la madre de vivir dentro de las percepciones y experiencias del bebé, sintiéndose “desdoblada física y emocionalmente”. ¿Por qué dos años? Es posible reconocer en el niño el lento despegue de la fusión emocional, alrededor de los dos años de edad, cuando puede empezar a nombrarse a sí mismo como un ser separado, cuando puede decir “yo”.

La madre vive una situación análoga, pero sin tanta consciencia. De hecho, alrededor de los dos años del niño, toda madre también recupera ese “ahora soy yo misma”, sintiendo deseos genuinos de “volver a ser la de antes”, con intereses y proyectos que no incluyen necesariamente al niño.

 

Mi intención, por lo tanto, es que reflexionemos sobre el puerperio basándonos en situaciones que a veces no son ni tan físicas, ni tan visibles, ni tan concretas, pero no por eso son menos reales. Se trata de abordar la cualidad invisible del puerperio, el sub-mundo femenino,  los campos emocionales, lo que nos sucede aunque no lo podamos abordar con palabras concretas.

 

Básicamente quiero recalcar que las mujeres merecemos obtener cuidados, comprensión, aceptación y protección, traduciendo de este modo que lo que nos pasa internamente, “es correcto” y no hay nada diferente que tendría que suceder. Con un bebé en brazos, habiendo atravesado un parto, en plena desestructuración emocional, bajo los efectos de la pérdida de nuestra identidad; lo menos que podemos anhelar es estar desorientadas. Por eso necesitamos acompañamiento y permisos para aprender a navegar el puerperio que viene en formato invisible, sin bordes, sin horarios, sin lógica y sin razón.

 

En sociedades donde las mujeres se hacían cargo comunitariamente de la crianza de los niños mientras los hombres se ocupaban enteramente de procurar el alimento, el puerperio funcionaba como un tiempo de reposo y de atención exclusiva para el recién nacido. No había apuro para abandonar ese estado de entrega y silencio, de leche y fluidos.

Nuestra realidad social es otra. Vivimos en familias nucleares, en departamentos pequeños, a veces alejados de nuestras familias primarias y  en ciudades donde no es tan fácil reemplazar a una comunidad de mujeres que alivian las tareas domésticas y construyen una red invisible de apoyo.

 

Sin embargo todas las puérperas necesitamos esa red para no desmoronarnos a causa de las heridas físicas y emocionales que nos dejó el parto. Por otra parte, es evidente que 40 días es demasiado poco para recuperarnos, sobre todo cuando no hay nadie defendiendo las necesidades impostergables de la díada mamá-bebé, no hay una comunidad femenina para cuidarnos y además la mayoría de las mujeres somos expulsadas tempranamente al trabajo.

 

El panorama es desalentador para las mujeres modernas y urbanas, aunque pensemos que esto hace parte de la liberación femenina: en realidad no hay verdadera elección, casi nadie está en condiciones de decidir cuánto tiempo necesita quedarse con el bebé y cuándo es el momento adecuado para cada una para reincorporarse a la vida laboral.

 

Y esto no está sólo pautado por las necesidades económicas, muchas veces reales. Sino sobre todo por una identidad construida casi integralmente en el ámbito del desarrollo laboral, y por lo dificultoso que resulta quedarnos sin referentes en el terreno de las emociones, la conexión con la interioridad, el contacto corporal, el tiempo fuera del tiempo y prácticamente nadie para acompañarnos en esta expulsión de hecho de la vida “normal”.

 

Por eso sería pertinente ofrecer información realista con respecto a las sorpresas que nos depara el puerperio a varones y mujeres. Tenemos que difundir con mayor precisión los conceptos sobre la naturaleza de la fusión emocional entre la madre y el recién nacido, sobre las necesidades específicas de una mujer puérpera y sobre los cuidados indispensables que debe recibir. De esta manera cada pareja podrá determinar si está en condiciones de generar el cuidado necesario tanto para la madre como para el bebé, o si necesitan buscar fuera del núcleo familiar ayudas complementarias.

 

A las mujeres nos corresponde también encontrar nuevas maneras de integrar nuestro propio desarrollo personal y la maternidad, de un modo que sea saludable, acorde a los tiempos que vivimos, pero sobre todo, completamente honesto con nuestro ser esencial.

 

 

 

Laura Gutman

Directora de Crianza

www.lauragutman.com.ar/home.html

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DANIELA Dijo:
09/11/2011 06:00:19 p.m.

Muy bueno el articulo... justo el otro dia hablabamos de esto en casa. La verdad es que la sociedad dificulta mucho ahora el papel de la mujer como madre. Creo que somos mas objeto de exposicion que relamente MUJERES... el perfil real de madre (algo a lo que todas en algun momento aspiramos ser)como debe ser, no es segun esta sociedad, lo DESEABLE, es como si implicara dos polos opuestos: por un lado, las que deciden ser madres siguiendo con el ritmo de vida que se les exige, como se mencionaba en el articulo, y no tienen la posibilidad de tomarse el tiempo necesario para vivir lo que les esta pasando. Por el otro lado, las que deciden vivirlo plenamente como es, ante el riesgo de quedar "afuera" del esteriotipo de mujer que fomenta la sociedad. Me parece barbaro que se concientice mas acerca de lo que viven las mujeres durante estos momentos, muy util el articulo. Gracias!

Alejandra Dijo:
31/08/2010 03:50:20 p.m.

Me parece muy buena la nota. Muchas cosas son muy ciertas. Soy mamá de 3 hijos y la más chiquita tiene casi 1 1/2 año. Si bien con la experiencia cambia muchísimo y lo que con mi primer hijo me parecía imposible hoy es algo cotidiano, el cambio que nos produce la llegada de un hijo es algo difícil de explicar con palabras. Nos pone todo nuestro mundo patas para arriba, en lo emocional, en lo afectivo, en lo físico, en nuestra autonomía. Pero pienso que lo bueno es poder atreverse al cambio, no esperar que todo vuelva a ser como antes, sino cambiar junto a nuestro hijo y poder enfrentar la vida de una forma diferente, priorizando ese nuevo vínculo ya que son momentos que pasan y no se repiten. A la que pueda postergar su trabajo (licencias, etc) se lo recomiendo, no se va a arrepentir. Es verdad que a veces lo que la sociedad impone es volver al trabajo en 45 días pero pongamos en la balanza si no vale la pena posponer la carrera o una mejora económica para darnos ese tiempo que necesitamos tanto nosotras como nuestro bebé.

noelia Dijo:
26/08/2010 03:32:45 p.m.

me senti muy identificad con la nota, por mi parte tengo bastantes problemas con mi marido por q apesar de que mi hija ya tiene 2 años y 2 meses no tengo las misma nesecidad ni las mismas ganas q sentia antes para hacer el amor, y lo amo demaciado pero no sabia q era lo q estaba sintiendo interiormente, y esta nota me ayudo muchisimo, muchas gracias...

María Dijo:
25/08/2010 12:25:21 p.m.

Excelente nota! Me encantó que expresara en palabras lo que estoy sintiendo. Tengo un hijo de 2 años y medio y otro de un mes, y con el más grande siento que recién ahora estoy saliendo del puerperio en el sentido en que lo dice la autora. Creí que sólo era una percepción mía, pero no es así! Y tengo la tranquilidad de estar bien y dispuesta para mi nuevo bebé. Gracias!

Viviana Dijo:
25/08/2010 11:51:09 a.m.

Muy buena la nota. Lei todos los libros de Laura Gutman, la verdad que me ayudó muchisimo en la crianza de Juliana, que se está acercando a los 2 años. Para quien se anime a leer y seguir sus pautas dentro de lo que cada una puede, se los recomiendo. Mi hija tiene una seguridad increible, cero celos de otros hicos o bebés y miles de cosas positivas más. Gracias por compartir esta nota.

 

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