A partir de la semana 30, aproximadamente, el médico puede sugerir a la futura mamá una obstétrica de su equipo y darle el teléfono para que recurra a ella en caso de presencia de contracciones, molestias, alteración en los movimientos del bebé o sospecha de inicio de trabajo de parto u otros síntomas que se presenten fuera de los controles habituales. Tal vez sea también la obstétrica quien informe a la parturienta acerca de cuáles son las pautas de alarma y qué medidas puede tomar para aliviar sus molestias. Ella se transforma también, muchas veces, en el nexo entre la futura mamá y el médico, ya que pone a éste al tanto de muchas inquietudes de la embarazada, si tiene con ésta un trato más frecuente.
Muchas veces el curso de psicoprofilaxis lo dicta la obstétrica que estará presente en el parto. En este caso, el curso sirve para tomar confianza con ella, conocerla y conocer a través de ella también los procedimientos de las distintas clínicas, la forma de trabajar del obstetra, además de practicar la relajación, respiración y despejar miedos.
“A mí me sirvió muchísimo hacer el curso con la obstétrica de mi médico”, dice Rosario Martí. “Ahí me enteré de cosas que en la consulta no se me ocurría preguntar y de cómo iba a actuar él ante las distintas posibilidades que surgieran ante el parto: cuándo me harían cesárea, en qué circunstancias me harían goteo, me pondrían la peridural o si me darían calmantes antes o después del parto”, subraya.
Hay algunos puntos que pueden tenerse en cuenta que ayudan a llegar al parto sin temores y vivirlo como uno de los momentos más importantes de la vida:
- Conocer el equipo que trabajará con el obstetra: la obstétrica, el anestesista y, si es posible, el neonatólogo.
- Conocer los procedimientos del hospital o la clínica. Si puede amamantar al bebé enseguida del nacimiento, si permanecerá en la habitación con la mamá, si el papá puede presenciar una cesárea, son algunas de las cuestiones que puede ser interesante saber con anticipación.
- Hacer saber al obstetra y a la obstétrica las preferencias de la mamá para el parto: si prefiere o no anestesia peridural, si quiere que le practiquen episiotomía o no, en qué circunstancias se hará una cesárea, entre otros temas.
- Cada parto es único. Por eso, hay que estar dispuesta a prepararse para lo que pueda suceder: que a último momento el médico decida hacer una cesárea, que el anestesista no llegue a tiempo o una complicación de último momento. La futura mamá tiene que estar preparada para un momento “no calculado” pero posible y poder afrontarlo.
- La mamá, junto al equipo médico y al papá, son como una orquesta: cada uno tiene que conocer bien su función y también conocer a los demás para prevenir reacciones posibles. Todo lo que genere dudas acerca de cómo actuará cada uno en determinado momento debería ser charlado antes del parto.
- No hay que dar nada por supuesto y hay que tratar de despejar todas las dudas: cuál será el papel de la obstétrica, del anestesista, del obstetra, del padre y del neonatólogo en el momento del parto.
- Establecer una buena relación de confianza y de colaboración mutua con la obstétrica es muy importante.
- La función del padre en ese momento es fundamentalmente, de sostén emocional de la madre. Debe acompañarla, generarle mayor confianza en sí misma en los momentos más difíciles del trabajo de parto y debe, junto con la madre, establecer esta nueva familia desde un principio acompañándola durante todo el embarazo.