{en la Argentina}
ADOPTAR
¿es imposible?
Adoptar es hoy, para muchos, una misión imposible. Muchas parejas suelen esperar hasta cinco años para poder criar un hijo. Y la angustia lleva a algunos a transitar el camino de la adopción ilegal. ¿Cómo viven por dentro las parejas que pasan años y años en la espera? ¿Qué pasa con la adopción ilegal? ¿Adoptar: una necesidad o un derecho?
El mapa de la adopción en la Argentina es hoy –desde el anhelo de padres que sueñan con tener un hijo– un entramado de frustraciones, cuando ese deseo se interpone ante los jueces, de burocracia, de papeleo. Mientras tanto, en el mundo, las imágenes de mujeres famosas, como Angelina Jolie o Madonna, con sus hijos adoptados al hombro, crea una esperanza no del todo clara. En tanto, en Santiago del Estero, por citar sólo un ejemplo, de diez niños que nacen, sólo dos se registran. La venta ilegal de niños en la Argentina crece ante la angustia de los padres que buscan el camino legal. Una catarata de situaciones complejas, un negocio que crece, un niño que se vende como si fuera una camiseta, y una realidad que destiñe algo tan llano como el vínculo entre un hijo y sus padres.
“Hay muchos temas que se cruzan a la hora de la adopción”, explica la psicóloga Liliana Lopez. “Un ejemplo basta: en la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (organismo que reúne y unifica la información de todos los postulantes del país), hay un total de 2000 legajos que duermen a la espera de un bebé. En el 2006, por ejemplo, sólo se concretaron 224 adopciones . Por otra parte, hoy tenemos la sensación de que hay más padres buscando adoptar, porque también ha crecido el índice de infertilidad, relacionado con la edad en la que las madres comienzan la búsqueda de un hijo por el método natural...”, explica dando algunos de los motivos.
Una lenta espera
Florencia Leguizamón y su marido, Jorge Bayá Casal, decidieron adoptar un hijo luego de atravesar once largos años de tratamientos de estimulación ovárica: “Luego de pasar por dudas y muchos miedos, tomamos la decisión de adoptar. Agotada física y anímicamente, llegué a la fundación Anidar, una organización que asesora y acompaña a padres postulantes. Estaba en un estado de tristeza profunda, estresada. Lo increíble es que, cuando comencé el proceso de adopción, tuve que recuperarme rápidamente para empezar una nueva etapa”, cuenta Florencia. “Luego de dos años de espera, un juzgado de la Capital nos entregó primero a Juan Bautista (de 9 años) y al tiempo, a José Clemente (de 4 años)”, recuerda con una sonrisa. Su caso, sin embargo, es la excepción. La mayoría de las parejas espera cuatro años o más. Los veinticuatro juzgados de la Capital y del Gran Buenos Aires están atiborrados de parejas, matrimonios y mujeres solas que quieren un recién nacido. La contracara informativa no existe. Es decir, no hay un registro de niños en estado de adopción. Se busca preservar su privacidad.
Una triste realidad
“Es horrible decirlo, pero se trata de un problema de mercado. Hay mucha más gente deseosa de adoptar que bebés disponibles. La sangría se produce por la vía ilegal”, afirma contundente Lucas Aon, juez de familia de la ciudad de Buenos Aires. En el 2006, este letrado sólo recibió en su juzgado un bebé para dar en adopción. Diez años atrás, solía recibir un promedio de dos recién nacidos por mes.
¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué cuesta tanto adoptar? ¿Es que nuestro país tiene un sistema legal deficiente en materia de adopción? ¿Es que nuestro país tiene un sistema legal deficiente en materia de adopción?
Prácticas cada vez más corruptas
Las razones son múltiples. No todos los juristas consultados coinciden en sus opiniones, pero hay consenso en admitir que la crisis socioeconómica de 2001 hizo que aumentara drásticamente el tráfico ilegal de bebés; además, se cree que el sistema de adopción judicial que empezó a implementarse con la ley de adopción 24.779/97 presenta algunas cuestiones discutibles.Primero, al permitir que los jueces decreten el abandono de la criatura sólo “cuando los padres biológicos se hubieran desentendido totalmente durante un año y la situación hubiese sido comprobada por la autoridad judicial”.
Padres que lograron adoptar: Jorge y Florencia Bayá Casal
La decisión de adoptar fue difícil. “Me resistí por años. Yo quería un hijo biológico”, dice Jorge. Pero un día una experiencia vital lo impulsó a cambiar de parecer. “Fuimos a una fiesta donde todas las familias eran adoptivas. Me impactó ver la ternura de los padres varones con sus hijos adoptivos. Esa escena quedó grabada en mi corazón y creo que fue la confirmación del deseo que no me animaba a despertar: ser papá adoptivo”, recuerda.
Una espera que lleva años.
De chica soñaba con tener una familia grande, quizá por ser hija única. Desde que conozco a Julio, con quien llevo casada diez años, el tema de los hijos siempre estuvo en nuestras conversaciones. Al enterarnos, después de una operación, que yo no podía quedar embarazada, intentamos concebir por distintos métodos. Un día, mi marido me dijo basta y me sugirió adoptar. En ese momento cerramos una etapa e iniciamos otra, la de la adopción, que en el fondo ya era conocida por mí. Hace treinta y pico de años, una niña era abandonada por su madre biológica en un hospital de la ciudad de Buenos Aires, y luego adoptada por unos padres. Esa niña era yo.
Padres que lograron adoptar: María Bonta
“Desde que me casé con Hernán, sabíamos que no podíamos tener hijos y así, con el tiempo, decidimos iniciar el camino de la adopción. Desde que nos inscribimos pasó un año. En comparación con otros padres que esperan muchísimo tiempo, el llamado llegó rápido. Puede haber influido que estuviéramos dispuestos a adoptar hermanos, incluso si eran mellizos, que tuvieran hasta 4 años o más.
La “necesidad” del hijo. Por María Adela Mondelli*
En la Argentina, hay más de 25.000 niños y niñas privados de libertad, creciendo en las diferentes opciones del Estado para negar amor, cuidado y proyecto vital a la niñez vulnerable.
Siete de cada diez de esos niños y niñas tienen su vínculo familiar de nacimiento roto. Por razones que van desde la violencia hasta la pobreza, alcanzarán la mayoría de edad entrando y saliendo del régimen asistencial del Estado, para pasar a integrar, en la primera juventud, el 80% de la población carcelaria.
La adopción en peligro de muerte. Por Eduardo José Cárdenas*
La adopción es una de las instituciones sociales más interesantes. Es una colaboración entre dos familias: una tuvo un hijo, pero no quiere o no puede criarlo; la otra desea un hijo pero, por lo general, no puede tenerlo y puede y quiere criar al engendrado por la primera. Entre las dos, completan la tarea. Es una muestra de solidaridad social. Para que este “traspaso” del niño se produzca con cuidado, para que el niño no se “caiga” de la red social, los operadores sociales deben procurar el consenso de todos los protagonistas sobre el “traspaso del cuidado” del niño. Ésta es su primera “cuna social”, una red que lo sostiene en la vida.
Por Agustina Lanusse
Dónde consultar
•ADOPTARE: (011) 4865-4924. www.adoptare.com.ar
•Equipo San José: (011) 4771-4615 / 7390. www.equiposanjose.org
•ANIDAR: (011) 4901-6838. www.anidar.org.ar
•ADOPTAR: (011) 4958-2187 / (0381) 154-487186. www.adoptar.org.ar
•PROHIJAR: (011) 4554-3779/3745 o 154-4742299.
•Centro de Adopción y Familia Vivir: (011) 4813-5778.
•Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia: www.senaf.gov.ar