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Por qué sucede esto?
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Temas más frecuentes que generan diferencias
Ya desde el embarazo esto toma incidencias en tu vida cotidiana: dieta, descanso y controles médicos con un solo destino: lograr un embarazo y parto saludables y brindarle a tu bebé el mejor nacimiento posible.
Seguramente en esta etapa con tu pareja acordaron sin mayores dificultades acerca de los recaudos a tomar. Disfrutaron de cada ecografía, fantasearon juntos sobre cómo sería la vida luego de la llegada del pequeño, eligieron el nombre y se emocionaron en el momento del parto. Luego de los días de permanencia en el sanatorio comienza realmente esa etapa a la que todos definen diciendo “te cambia la vida”…nuevos horarios, nuevas rutinas y nuevos estados de ánimo.
Muchas veces estos cambios en el estado de ánimo responden a cambios hormonales (estrógeno y progesterona) que han incrementado sus niveles durante el embarazo. Luego del parto estos niveles bajan, y el organismo debe adaptarse a los nuevos registros y ello ejerce modificaciones sobre las emociones. Pero lo hormonal no explica todo lo que en ese período sucede: el cansancio del parto, las pocas horas de sueño, la necesidad de la madre y la pareja en sí misma de tiempo y espacio para adaptarse a la nueva situación, algunos roles nuevos que enfrentar y ejercer, cambios de hábitos y costumbres dentro de la pareja, encarar acuerdos familiares novedosos, la pasividad repentina en relación a lo laboral, más aquellos rasgos singulares de cada mujer y cada pareja que se juegan en este momento tan especial.
En este tiempo es frecuente escuchar que aquellas parejas que habían logrado una convivencia en armonía, experimenten las primeras discusiones que contaminan un poco la enorme felicidad de un sueño cumplido: ahora son mamá y papá.
Por qué sucede esto? La conformación de la pareja propiamente dicha establece el primer paso en la adultez de la vida individual hacia la vida compartida. Para ello seguramente hubo de ambas partes concesiones, resignaciones, negociaciones y actos de amor. Pero a diferencia de lo que luego sucede en torno a la organización familiar es que aquellos rasgos más propios pueden quedar por fuera de los cuestionamientos ya que en última instancia se trata de acercarse al otro respetando los fundamentos singulares.
El siguiente paso será la transformación de esa pareja en familia. El riesgo de este paso es que la pareja se desdibuje en el marco familiar, perdiendo autonomía, códigos comunes y rasgos propios. La idea sería que la misma se incluya en una estructura más amplia en donde participan la llegada de los hijos pero conservando su entidad propia; es decir, su tiempo, su espacio y sus códigos. En esta transformación hay un nuevo desafío: acordar acerca de los lineamientos generales de la crianza del pequeño.
Se trata de dos personas con su historia familiar e individual, sus vivencias, sus modelos y experiencias que confluyen en cada decisión y posición tomada en relación a la crianza.
En el primer caso las claves serán la buena comunicación y el respeto por el otro, logrando puntos intermedios con más sencillez.
Lo difícil surge del segundo escenario posible: madre y padre con estilos muy diferentes o más aún antagónicos respecto del modelo de crianza a seguir.
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