Los niños y la tecnología tienen una relación muy estrecha en la actualidad. Así como tus hijos aprenden rápidamente a hablar y a escribir; también asimilan con facilidad cómo prender la televisión, cómo dibujar en la computadora, y cómo hablar por celular. A medida de que crecen, los niños siguen incorporando habilidades y por esto, es común que, cada vez a edad más temprana, se conecten al Messenger y hasta tengan cuentas en Facebook.
Esto no sucede sólo en nuestro país, es un fenómeno mundial que alcanza a la mayoría de los niños y adolescentes del planeta. La Fundación Pfizer realizó un estudio sobre los jóvenes y las Redes Sociales en España, la investigación evidencia que el 92% de los encuestados (que tienen entre 11 y 20 años) usa Internet para comunicarse con sus amigos. Otro dato que revela el estudio afirma que sólo dos tercios de los padres saben lo que sus hijos hacen mientras navegan en la red.

Si bien la computadora y la televisión les quitan tiempo a los niños de hacer otras actividades como jugar con las muñecas, o hacer deportes; es inevitable que no tengan acceso a los medios de comunicación. Sea de una forma u otra, siempre se enteran de lo que pasa en la televisión o en las redes sociales y esto los estimula a consumir este tipo de medios.
Por esto, prohibirles a tus hijos el acceso a Internet es una medida que no puede durar mucho tiempo porque tarde o temprano terminan haciéndolo. Para evitar que esto se convierta en algo nocivo para tu niño lo más conveniente es que lo acompañes mientras navega en Internet y que charles con él sobre las precauciones que debe tomar. En cuanto a las redes sociales o chats como el Messenger lo más importante es que le digas a tu niño que nunca acepte, ni charle con desconocidos.
Una forma de detectar cualquier situación extraña es la comunicación. Las preguntas y las conversaciones cotidianas te pueden ayudar a conocer qué hace tu niño en Internet, con quién chatea, qué video le gustó más de You Tube, etcétera. Así, estás al tanto de cuáles son sus preferencias y, además, te permite guiarlo sobre qué está bien hacer mientras está conectado y qué no.
La realidad es que no podés estar constantemente encima de tu niño, pero sí lo podés ayudar a que él juzgue desde pequeño qué es lo que le conviene hacer. Esto no sólo lo va a ayudar mientras navegue en Internet sino que también lo guiará en su comportamiento por la vida.
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