Hay padres que sin querer, o porque tienen una enfermedad, hacen sentir mal a sus hijos. Les dicen frases hirientes constantemente, son muy críticos y hasta degradantes. En estas situaciones el hijo no sabe si debe ignorar los comentarios y evitar padre, o tratar de cambiar la relación.
La relación entre hijos y padres “tóxicos” no es tratada prácticamente en los libros de texto de psiquiatría. Esto no quiere decir que los adultos no puedan sentir una abuso emocional por parte de sus padres.
Siempre intentamos mantener la relación, incluso aquellas que nos pueden hacer sentir mal. Pero debemos preguntarnos y evaluar si ¿realmente es sano mantener una relación así? Muchas veces asumimos que los padres deben amar de manera incondicional a sus hijos, pero no siempre es así.
Hay padres “tóxicos” que, a veces, pueden ser muy afectuosos y por eso romper el vínculo es más difícil todavía. Sentimos que hay una esperanza de que cambie y que se arregle la relación.
La doctora Judith Lewis Herman, experta en trauma y profesora de psiquiatría clínica de la Escuela de Medicina de Harvard, afirmó que: "A veces, le decimos al paciente: ‘Realmente, lo admiro por su lealtad hacia sus padres, incluso a expensas de no protegerse a sí mismo del daño’", dijo.
Los médicos quieren que sea el paciente el que se dé cuenta de la relación perjudicial que están teniendo y que actúen.
Un trauma infantil puede ser nocivo para el cerebro, pero los adultos tienen la habilidad de renovar sus cerebros y superar algunas experiencias.
Tener padres "tóxicos" puede ser dañino para el cerebro y para los sentimientos de un niño. Pero ese daño no necesariamente tiene que quedar escrito para siempre en la memoria. No lo podemos borrar completamente, pero podemos intentar superarlo. A veces, aunque suene fuerte, puede ser mejor alejarse de un padre "tóxico".
Fuente: Intra Med
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