miércoles, 23 de mayo de 2012
  Contacto Contacto Favoritos Favoritos Página Inicio Página Inicio
 
El tiempo en CABA y Alrededores.
Me gusta este artículo (13)

Twitter AddThis

Pará, hablá, sé feliz

Matrimonios a mil. Nos ponemos tantas actividades y asumimos tantas exigencias que no paramos. Y, si no paramos, no dialogamos entre nosotros. Llegó el momento de privilegiar los momentos de encuentro.

Vivimos con la constante sensación de que nos falta tiempo. Las agendas rebalsan, los días no alcanzan y sobrevivimos entre apuros, corridas y fatigas. A veces me pregunto cuánto de todo lo que hacemos es realmente importante, y si el esfuerzo que le dedicamos es equivalente al valor que tiene realmente para nosotros.

 

Convengamos en que pensar en nuestro matrimonio va más allá de organizar las tareas de cada día. Darle un espacio preferencial es esencial para lograr nuestra felicidad y la de quienes nos rodean. La vida matrimonial es la elección que nos permite concretar un proyecto desde donde desarrollarnos y crecer. Responde a nuestra necesidad de ser queridos y valorados tal cual somos y nos invita a darnos de mil maneras en la construcción de una familia.

 

¡Qué increíble suena! Sin embargo, día a día, lo que creemos urgente tapa lo importante y, con mucha frecuencia, no somos capaces de revertir esta vorágine. Compromisos sociales que no elegimos, exigencias de trabajo que no sabemos ponderar ni evitar, gimnasio, viajes… todo colma nuestros días y nos devuelve a casa sin fuerzas para cultivar lo que más queremos. ¿Cómo encontrar este espacio entre las múltiples exigencias que nos imponemos? Solamente con una convicción firme: Los tiempos que le dediquemos a nuestra relación serán la base sobre la que edificaremos un proyecto común, que dará sentido y sustento a las idas y venidas de nuestra rutina.

 

 

 

Compartir u olvidar

 

La relación matrimonial no se improvisa. Un café después de comer, una caminata al caer el día, un desayuno diferente… proponernos encontrar ese espacio que nos permita estar juntos y dialogar es el reflejo de que hemos descubierto qué es lo más importante.

 

Necesitamos tiempo para hablar “de vos y de mí”, tiempo para saber cómo estamos, cómo nos sentimos y hacia dónde vamos… Tiempos para hacer proyectos, lograr consensos, resolver dificultades. Tiempos irrenunciables, respetados, disfrutados.

 

Compartir lo que nos pasa refuerza la unidad y aporta una cuota extra de valoración mutua.

 

 

Calidad y cantidad

 

Existe una estrecha relación entre calidad y cantidad de tiempo en la comunicación del matrimonio. La repetición y el contacto frecuente permiten captar el sentido profundo de la otra persona, y crean un marco de referencia para que cada uno logre abrirse con hondura. Para que nuestra relación sea fecunda, necesita de esa profundidad en la comunicación, la cual supone estar atento al otro, conocerlo y volverse experto en lo que siente, piensa, sueña, precisa. Supone una fina atención que poco sabe de tiempos tiranos o de listas de cosas urgentes por hacer. Porque sólo así dejamos de “oír”, en medio del alboroto cotidiano, para empezar a escuchar con auténtico interés.

 

Pasarla bien juntos, reírse, divertirse mucho aun con las cosas más comunes, con las metidas de pata, los olvidos propios y ajenos, hará mucho más fácil el encuentro. Ese sentimiento positivo se derramará en la familia y renovará el clima de la casa.

 

 

Ojo con las excusas

 

Sin embargo, resulta frecuente que, en este esfuerzo, por crecer toda relación pase por etapas difíciles, donde pueden surgir conflictos y diferencias. “Llenarse de cosas” puede ser una excusa para no enfrentar aquello que nos duele o nos lastima. Paradójicamente, las tormentas sólo podrán ser resueltas a través del encuentro, el diálogo, la comprensión y, fundamentalmente, el amor. Hablar a tiempo, reconocer errores, saber ceder o disculparse, son actitudes transparentes que previenen conflictos más serios y mantienen la relación con naturalidad y en buen estado. Reconocer el valor de pasar tiempos juntos funcionará como el puntapié inicial para ordenar lo que nos pasa, con la certeza de que el amor se construye cada día, en una conquista permanente de nuestro compañero de vida.

 

 

Fuente: Hacer familia

 

 

  • Notas relacionadas:

 

¿Cómo proteger a la familia de la rutina?

Nuevos Vínculos Familiares

Cómo manejar el estrés

Volver - Materna.com.ar

Twitter AddThis

Login - Materna.com.arRegistro - Materna.com.ar

Los comentarios escritos por ustedes serán respondidos personalmente a sus casillas de mail.

Para enviar un comentario, tenés que estar logueada/o.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser objeto de sanciones legales. PROXIMITAS SA no se hace responsable de la publicación y/o comentarios insertos en esta página y que puedan aparecer en la WEB .

Rosana Dijo:
30/08/2009 10:04:23 p.m.

Hola amigas de Materna!.Me gustó mucho la nota.Como experiencia personal les cuento que con mi esposo, tenemos los horarios laborales totalmente al revés. Cuando yo salgo, él entra.Eso tiene sus ventajas y sus desventajas, gracias a esa "posta" Francisco nuestro bebé de 6 meses no va a guardería, y Delfina nuestra nena de 4 añitos hace jornada simple y comparte mitad de día con papi y la otra mitad con mami. Nosotros para encontrar nuestro punto medio y nuestro momento, cenamos juntos a las 12 de la noche, pero solitos y tranquilos porque los chicos ya están bañados, comidos y durmiendo.Si no hubiéramos buscado esta solución, sería difícil encontrar un diálogo y compartir.Charlamos mucho, mucho, y nos encanta el café con algún chocolate en la cama (en invierno), porque en verano nos "puede el helado".No pierdan nunca la comunicación, y la risa, porque eso ayuda mucho a la pareja y hace felices a los hijos al vernos bien. Un fuerte abrazo para todas!!!!

Gabriela Dijo:
28/08/2009 10:46:43 a.m.

Buenas! precioso el articulo y totalmente de acuerdo con Paulina...no es de egoistas apartar un tiempo para uno y para la pareja..cuando uno está bien consigo mismo y con su pareja es mucho mas facil realizar las tareas que traen el cuidado de los hijos..los quehaceres de la casa..todo se hace con mas ganas y los chicos perciben ese respeto, ese cariño, ese trato entre sus padres..aunque no sea mucho tiempo el compartido..que sea un tiempo de calidad..de prestarse atencion..no de charlar viendo la tele...un beso para todas de alguien que aprendio esto en carne propia a bajar un cambio...vale la pena!!

Paulina Dijo:
27/08/2009 10:55:37 a.m.

La nota me parece excelente, con 3 hijos es muy facil "escaparse" en miles de actividades... pero con mi marido pudimos (gracias a Encuentro Matrimonial) encontrar ese espacio para re-descubrirnos enamorados. Dialogar no es pasarse informacion, es hablar de sentimientos, con el corazon... Y es bueno ser un poco "EGOISTAS" en este sentido, porque al final siempre redunda en beneficio de todos; sobre todo de nuestros hijos, ya que se ven reflejados e imitan lo que "maman" en casa... A quienes tengan posibilidades lo recomiendo. Besos a todass!!!!

 

Volver - Materna.com.ar


 
 
Logo materna
MIEMBRO POWERED BY
Imagen Comscore Imagen IAB Logo Proximitas
 
Copyright 2012 MATERNA | Todos los derechos reservados