Dentro de la sociedad Argentina, el aporte económico de las madres al ingreso familiar es crucial. Las madres, que participan en un 61,2% en el mercado laboral, aportan en promedio el 47,6% del ingreso total del hogar. Asimismo, en el marco de la creciente vulnerabilidad laboral en el marco del contexto mundial, la precariedad del empleo femenino es notoria, incrementándose más aún en el caso de las madres.
En su mayoría (81,1%), las madres se encuentran en relación de dependencia y de ellas, el 50% no se encuentran registradas, es decir, se encuentran sin aportes jubilatorios y sin obra social. La precariedad del empleo maternal torna más vulnerable la situación de las madres empleadas, ya que sufren las consecuencias de la falta de seguridad y de la carencia de beneficios sociales. La precariedad del empleo maternal, se vincula directamente a la cantidad de hijos que poseen e inversamente a su situación social y su nivel educativo. Es decir, que la precariedad aumenta, cuando aumenta la cantidad de hijos, y disminuye cuando aumenta el nivel educativo y cuando mejora la situación social.
A continuación te brindamos las conclusiones del Newsletters N° 17 del Observatorio de la Maternidad, publicado en Abril de 2009:
La precariedad laboral es una realidad que atraviesa el mercado laboral y afecta a gran parte de las personas asalariadas en la Argentina. El empleo maternal no es ajeno a esta realidad, ya que el 81,1% de las madres se encuentran ocupadas principalmente como asalariadas y la mitad de ellas (50%) no están registradas, es decir, tienen un empleo precario. Sin embargo, las probabilidades de contar con un empleo precario se incrementan significativamente para las madres que se encuentran en una condición social y educativa desfavorable, y para las que afrontan solas su maternidad. Así, tienen un empleo precario:
• el 97,9% de las madres indigentes,
• el 87,3% de las madres con bajo nivel educativo (no completaron los estudios secundarios),
• y el 68,3% de las madres solteras.
Estos indicadores laborales muestran la existencia de un grupo de madres en situación de alta vulnerabilidad laboral: “Por un lado, la vulnerabilidad laboral significa la pérdida de seguridad socioeconómica en la medida que no se comprueba alguna o varias de las dimensiones que definen la seguridad laboral. Por otro lado, la situación de vulnerabilidad presenta una dinámica de retroalimentación permanente. Esto es, quienes "caen" en esta zona, difícilmente pueden salir de ella” (Rodríguez Enríquez C., 2001)10. Por otra parte, el análisis estadístico de los datos demostró que el nivel educativo es el principal condicionante para la inserción laboral de las madres, pero que la cantidad de hijos que tienen también tiene incidencia:
• el 83,8% de las madres con bajo nivel educativo y que tienen hasta dos hijos tienen trabajos precarios, porcentaje que se eleva al 88,8% para el caso de las madres con ese nivel educativo y que tienen más de cuatro hijos.
En síntesis, lograr un empleo maternal de calidad se transforma en una prioridad fundamental para lograr el bienestar de las madres, sus familias y las futuras generaciones. El principal condicionante para superar la situación de vulnerabilidad laboral es el déficit educativo de muchas madres, lo cual las limita no solamente para su inserción laboral en un trabajo de calidad, sino que las condiciona en su posibilidad de movilidad ocupacional. Por tal motivo, es prioritario facilitar la inserción y permanencia de las mujeres en el sistema formal de educación, y a la vez impulsar políticas promaternidad y que promuevan una mayor equidad entre mujeres con y sin responsabilidades familiares, y entre mujeres y varones en el ámbito laboral.
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