Las terapeutas Jane Hirschman y Carol Munter hablan sobre la importancia que tiene amar el propio cuerpo desde la infancia. Aseguran que la percepción de las mujeres de niñas influye en su satisfaccón personal al ser mayores.
“Las niñas pequeñas aprenden a valorar las cosas según sus madres se aprecien o no a sí mismas”, indican las terapeutas Jane Hirschman y Carol Munter.
“Cuando llegan a la adolescencia, los mismos ojos que las contemplaban con adoración se vuelven críticos, ya que las madres sienten la necesidad de asegurarse de que sus hijas estén a salvo y se encaminen hacia el éxito”, y agregan: “En cada década se difunde una nueva silueta femenina y cuando una joven se convierte en mujer, sus sentimientos sobre su posición en el mundo son confusos. Esto se revela en la insatisfacción que sienten hacia su apariencia”.
Las especialistas opinan que es esencial que las madres den el ejemplo, al mostrar que están a gusto con sus cuerpos y no criticar el de sus hijas.
Fuente original: Cuando las mujeres dejen de odiar sus cuerpos, Editorial Paidós
Fuente: Revista Selecciones, 2006.