Esta vez, elegimos darles la voz a ellas, las mamás y futuras mamás, para que, desde las situaciones más variadas, nos cuenten los desafíos y sueños que tienen para sus hijos.
Cecilia, madre de tres hijos de 6, 4 y 2 años.
“Creo que hoy, ser madre es ser directora de familia, como si fuera una empresa. Es ser madre de tres hijos y ser madre de cada uno a la vez. Es ser responsable de crear un ámbito sano, ordenado y feliz para los chicos y para la convivencia de pareja. Es tener tiempo para todos y tiempo para mí, y compatibilizarlo con mi trabajo fuera de casa. El desafío es poder con todo: lograr un buen equilibrio, ser una madre feliz para poder transmitirlo a los chicos. Poder jugar con cada integrante de mi familia, tener tiempo a solas con cada uno, cumplir con los requerimientos de sus colegios, de su salud y poder preservar una linda vida de pareja, de amistades, familia y un vínculo fuerte conmigo misma.
“De acá a 5 años me veo en una situación similar a la de hoy, porque los chicos son chiquitos y, si bien los actuales van a estar encaminados en los colegios, seguramente habrá un ‘gurrumín’ dando vueltas. Quizás me encuentre con más vida social de los chicos, más amigos en casa, más actividades los sábados a la mañana. Y con respecto a mí, espero que me encuentre con la misma energía. Sueño con chicos felices y sanos. ¡Sueño que sean dedicados para lo que elijan, que tengan amigos y que aprovechen y vivan con gusto la vida!”.
- Nancy es viuda, tiene 21 años y un hijo de dos.
“Asumo el desafío de cumplir el rol de dos personas, madre y padre, en la educación y crianza de mi hijo.Con mucho dolor, pero con mucha fuerza. Por el bien de mi hijo, tengo que ser fuerte, llegar a ser una madre capaz de lograr todo lo que se propone. Espero que le sirva la educación que le he dado, y que no le afecte demasiado la falta del padre”.
- Karina, de 38, trabaja en una empresa de telefonía.
Al hablar de su maternidad, nos dice que los desafíos que le presentan ser madre consisten en “ser la agenda de cada uno de mis hijos y de mi marido. Ser la agenda de la casa y ser mi propia agenda. A la vez, me veo como gerente. Aunque, por otro lado, no sé si quiero eso. No le quiero quitar tiempo a mis hijos. Creo que tengo la capacidad para ser gerente, y eso hace que me plantee el rol de madre. Siento que postergué la maternidad por el desafío profesional”.
- María Virginia tiene 34 años y aún no es madre
"A veces, las mujeres son más machistas que los hombres. Siguen determinados modelos o patrones que determinan que la mujer debe hacerse más cargo de sus hijos que los hombres. De acá a 5 años me veo trabajando en una organización internacional, intentando luchar por estas acciones pro-diversidad de géneros. En cuanto a mi espacio íntimo, me veo un poco más equilibrada en mi vida personal, familiar y laboral. Siento que hoy le dedico todo el tiempo a mi trabajo.
“A mis futuros hijos les deseo que trabajen en una empresa con alto valor en la diversidad y en la inclusión”.
- Graciela, de 45 años, tiene un hijo.
Ve como un gran desafío el estar muy alerta respecto de las compañías, la inseguridad cuando salen, el alcohol y las drogas. “Hay que conocer el entorno”.
“Desde lo profesional, me veo trabajando en el exterior con mi empresa, intentando lograr que se deje de lado el preconcepto que se tiene sobre los latinos. Me gustaría mejorar nuestra imagen frente al mundo. Desde lo personal, me gustaría ser abuela. Para mi hijo, deseo que sea feliz, que se pueda realizar en lo que a él le gusta y que pueda crecer en una sociedad más sana”.
Cuidando el vínculo
Cada uno tiene la propia, aún los que no la conocieron. Y el recuerdo se llena de agradecimientos o, tal vez, de reproches. La mamá es esa persona que nunca puede sernos indiferente, la que nos ha marcado desde el principio.
Algunos estudios nos muestran que:
- Hay un primer vínculo: esos 9 meses de relación primera de la cual dependen tantas otras relaciones.
Pensar que hay quienes eligen alquilar un vientre para gestar un hijo, sin ser conscientes de la fuerza que tienen estos meses y la reciprocidad que se genera.
- La relación de la madre con hijas mujeres: es más complicada y la separación, más traumática.
- Una característica de la época es que las madres que trabajan y deben hacerse un lugar en el mundo de hombres, son hiperexigentes consigo mismas. Como consecuencia, lo son también con los demás y su entorno.
- Otro “modelo reciente” es el de la madre que compite con la hija y no la deja crecer tranquila. Aquí cabe una advertencia: si estás conforme con tu desarrollo personal y tenés un proyecto de vida, no tenés nada que envidiarle a tu hija. Pensalo.
Un síndrome menos conocido es el de Blanca Nieves: la Reina mala, aunque era una linda mujer, ya no tenía la juventud de Blanca Nieves y eso no lo toleraba. La mamá de Blanca Nieves termina siendo vieja y afeándose por no valorarse tal como era en ese momento.
El final de esta nota es abierto: cada uno tendrá el recuerdos de su madre: gratos o duros, pero nunca indiferentes. Está en nosotros poder sacar lo mejor de su presencia en nuestras vidas.
Fuente: Revista Hacer Familia