Valeria es modelo desde que tiene 14 años y vivía en Paraná, Entre Ríos. Hoy sigue haciendo lo que le gusta pero en compañía de su familia: Alejandro Gravier, su marido; Taína (21 meses), Benicio (4 años), Tiziano (7) y Balthazar (10), sus hijos.
“Me gusta lo que hago y lo disfruto mucho, pero mi prioridad es mi familia. Además, hago todo al mismo tiempo. Tengo semanas muy intensas, y otras en las que estoy con mis hijos en todo momento. Voy acomodándome para hacer todo, sigo viajando y trato de que eso se productivo. Lo veo como una enseñanza para los chicos, que saben que es un esfuerzo que hago también para ellos. Me parece muy divertido y trato de analizarlo así, en lugar de sentir culpa y angustia; aunque a veces lo vivo de ese modo.”
Valeria ya es una grande de la moda. Ha trabajado junto a los más grandes diseñadores y sostiene que ha rescatado un poco de cada uno: “De Armani, me encantaba su elegancia: él fue quien me hizo el vestido de novia cuando me casé; de Versace, su audacia: creo que adoraba a las mujeres, todo lo que hacía tenía una gran carga de sensualidad. Valentino me parecía un sueño de alta moda: sus vestidos de noche eran maravillosos por su clase, su glamour y su elegancia. De todos ellos aprendí; me parece que ése es el juego de la moda, y las mujeres debemos aprender a jugarlo, a sacarle el jugo. Los diseñadores proponen y somos nosotras las que que elgimos y armamos nuestro vestido de acuerdo a nuestra responsabilidad.
Valeria trabaja en la moda hace más de veinte años y asegura que las modelos siempre tuvieron que ser altas y flacas, que no es algo de ahora. Sin embargo, para ella, lo que cambió es la fotografía y la tendencia a “photoshopear” todo. Sobre las cirugías asegura no estar en contra; “Me parece que la ciencia es maravillosa en algunos casos, porque hay mujeres que no pueden convivir con la falta o el exceso de algo en su cuerpo. No me parece bien cuando se la toma como una costumbre, o una adicción; ahí me parece peligroso. Existen otras alternativas: usar el juego de la moda, que te permite realzar lo lindo y esconder lo que no te gusta; cambiar de hábitos, hacer gimnasia. Hay muchos tratamientos estéticos para evitar el quirófano.”
Además de trabajar incansablemente, Valeria tiene una gran vocación solidaria que dice haber aprendido en su casa. “La solidaridad es para mí como una necesidad. Creo que desde nuestro lugar podemos aportar algo a los demás; entonces ¿por qué dejar de hacerlo? Ayudar y ser solidario no tiene que ver sólo con el hecho económico. La Argentina necesita que dejemos de mirar hacia adentro; no hay que esperar que las soluciones vengan de arriba. Debemos hacer algo para empezar a modificar el entorno en el que vivimos. Creo que en vez de confrontar tenemos que sumar. “
Fuente: Revista La Nación
Otras mamás destacadas: