Reflexología o terapia zonal es la práctica de estimular puntos sobre los pies, manos u orejas (llamados zonas de reflejo), para que tenga efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo o que mejore la salud en general.
La Reflexología trabaja el Sistema Nervioso a través de los dermatomas. Un dermatoma es el área de la piel inervada por una raíz o nervio dorsal de la médula espinal. Los nervios cutáneos son los que llegan a la piel, recogiendo la sensibilidad de ésta. Cada nervio cutáneo se distribuye en una cierta zona de piel, llamada dermatoma.
Nuestro cuerpo esta provisto de terminaciones nerviosas en el toda la superficie, siendo los pies y las manos los que ocupan una área más amplia respecto a las demás partes del cuerpo. Es una terapia que actúa esencialmente a nivel fisiológico.
La forma más común es la reflexología del pie. Hay unos 219 territorios reflejos básicos y el cuerpo responde a su estimulación.
Al relajar la musculatura del pie se recupera su elasticidad: los puntos del apoyo del cuerpo se normalizan y con él todas las cadenas musculares e incluso los trayectos vasculares, se crea un estado de equilibrio.
El cuerpo humano es muy sabio, es decir que si nos duele un hombro tendemos a modificar el cuerpo para evitar ese dolor, lo que comporta mayor curvatura dorsal, mayor dificultad respiratoria… etc. Es la cadena muscular. Con lo cual no oxigenamos de forma adecuada y no dejamos que esa lesión se recupere.
Cuando se normalizan todos esos procesos se produce el gran milagro de la reflexología, que es devolverle al cuerpo la capacidad de regenerarse a sí mismo. El reflexólogo podal aplica presiones sobre el pie de una persona, el cuál presuntamente está dividido en un cierto número de zonas reflejas correspondiendo a todas las partes del cuerpo.
La técnica de todos modos ha ido evolucionando. La reflexología no considera el aspecto energético, como en las tradiciones orientales, sino fundamentalmente la fisiología: cómo estamos constituidos, cómo responde el cuerpo a determinados estímulos.
Según los seguidores de esta terapia, la reflexología surgió hace poco más de 4000 años, en culturas tan antiguas como los Egipcios y los Chinos, Hipocrátes o los Incas, pero no se han hallado evidencias de esta antigüedad.
Con tus propias manos
Masajear los puntos precisos del pie que corresponden a zonas de dolor concretas es la clave de la técnica que busca producir reflejos, desde las terminaciones nerviosas que conectan la piel con todas las partes y órganos del cuerpo.
Aprender esta técnica es tan sencillo que con algunos consejos podrás hacértelos vos misma:
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Para dolores de cabeza hay que presionar suavemente los dedos gordos de los pies. El resto de los dedos se conecta con los senos frontales.
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Para aliviar molestias del nervio ciático, la zona a masajear es la de los talones.
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Los dolores de estómago y problemas renales, los podés resolver si estimulás la parte media del arco del pie.
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Para malestares relacionados con los ovarios, la zona refleja se encuentra en la zona interna del arco, casi llegando a los tobillos.
Hay que tener en cuenta que esta terapia complementa otro tipo de tratamientos médicos, pero colabora en la estimulación del buen funcionamiento de los órganos. El mapa de los pies está en http://www.reflexologias.com/reflexologia/mapa.html
Fuente: www.wikipedia.org (Enciclopedia Online) y Unilever.