Probablemente pensás que necesitás superpoderes para sobrellevar esta enorme carga, y no podés con todo. No estás sola.
El 90 por ciento de las madres que se someten a este estrés diario afirman que esta sobre exigencia les quita el placer de ser mamás.
Esta situación generalizada nos lleva a pensar que está bien que las mujeres se sometan a este tipo de presión social, y que todavía se espere que alcancen niveles de excelencia en todos estos terrenos. La línea que diferencia a la mujer multirol de la fantasía de supermamá es delgada y se presta a confusiones.

Este estereotipo contemporáneo de
mujer que todo lo puede, más que liberador de las antiguas ataduras del género -que lo ubicaba sólo en la casa con los hijos- amplía el mandato, sumando a la larga lista de obligaciones la de ser independientes, exitosas y atractivas. La imagen de mujer ideal, entónces, se encuentra más cerca de la de Robotina de los Supersónicos que de una mujer normal, que funciona con matices, pero que conoce sus limitaciones.
Cuando la responsabilidad del hogar recae con todo su peso sobre tus hombros, es fácil olvidarse de que también es importante cuidarte a vos misma. Dejando culpas de lado, lo ideal es asignar un tiempo sin interrupciones para recargar baterías.
Ya sea dándote un baño de inmersión, viendo tu novela preferida en la televisión, o leyendo el diario en el desayuno, es importante que tomes un rato para enfocarte en tus propios intereses.
Para disfrutar de todos los aspectos de tu vida y valorarlos, la receta es simple. Somos individuos con una multiplicidad de opciones, y cada uno debe hacer sus elecciones de acuerdo a sus intereses, sin imposiciones. La salud mental tiene que ver con la capacidad de moverse en distintos ámbitos e ir modificándose, con integración. Tenés que negociar con vos misma primero.
Fuente: Tu Estilo Galicia