Muchas madres aún piensan que la maternidad no es compatible con la profesión, sin embargo, cada vez hay más mujeres que demuestran que se puede equilibrar la relación entre el trabajo y la familia. En esta ocasión, el ejemplo lo da Kim Clijsters. Para los que no la conocen, Kim es tenista profesional y el domingo se consagró por segunda vez en el US Open, uno de los torneos de tenis más importantes del mundo. La proeza de la belga: antes de competir en este evento, estuvo dos años retirada para casarse y criar a su hija, Jada.
Entonces, la historia de la tenista fue básicamente así: Kim ganó más de 30 torneos; llegó a la cima del ránking mundial de jugadoras; se retiró; se casó; tuvo una hija; volvió al circuito de tenis y, en menos de dos semanas, ganó uno de los torneos más importantes de este deporte.
"Es el momento de comenzar una nueva vida. Es el momento de casarme, quizá de tener niños. Es el momento también de comer chocolate y de jugar con mis perros. Y, sobre todo, es el momento de estar con mi familia y mis amigos. Se acabó el viajar, el estar subiendo a aviones, y hacer y deshacer la maleta continuamente", declaró la tenista antes de retirarse en el 2006 cuando sólo tenía 23 años.
Luego del tiempo que se tomó, Kim volvió recargada y llena de vitalidad. En menos tiempo de lo que muchos imaginaban, la tenista se consagró no sólo en su vida personal sino también en su vida profesional.
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