Espiando
Es sagrado el trabajo,
No se debe interrumpir,
Silencio. Profundo respeto.
La ciencia va a intervenir.
Artesano perfecto.
Manos firmes amantes
Moldean con paciencia
Una gran obra de arte.
Escasean las palabras…
¡Asombro, gozo, admiración!
Llora mi gran alegría;
¡ya late su creación!
Con tan inmenso misterio
De una impenetrable altura
No puede, no debe, ¡no es sueño!
Es amor hecho hermosura.
Ha soplado con su aliento
Sobre su amada criatura.
Le ha dado vida, la suya
Con un beso de ternura.
Mudo, igual que Zacarías,
¡callen! Que estoy espiando:
el Creador, y mi hijo…
Y Dios lo está acariciando.
Eduardo Casenave
Julio 1992