Empezamos a decorar un ambiente. Algunos prefieren los cuartos cálidos y otros los prefieren fríos. ¿Cómo regulamos la temperatura?
Ambientes fríos

Para lograr un cuarto con estas características necesitás, primero, tener en cuenta los colores que vas a utilizar. Los grises, blancos, negros y algunos marrones corresponden a la gama de colores fríos.
Los podés combinar en los tapizados, los adornos, las paredes, los cuadros, etcétera.
Las telas también juegan un papel fundamental, fijate en los sillones, los cubrecamas y las cortinas. Para mantener la frialdad del ambiente tratá de usar telas lisas, sin textura ni estampados.
Otros materiales propios de este tipo de decoración son los metales, vidrios y mármoles. Por ejemplo, las mesas pueden ser de vidrio combinado con mármol. Para los pisos podés utilizar porcelanato, cerámicos o cemento.
Ambientes cálidos
Los colores cálidos por excelencia son los rojos, amarillos, terracotas, tostados y marfiles. Combinados entre sí le dan una calidez especial a tus ambiente; por ejemplo, en los estampados de las telas o en las paredes.
Para los pisos, la opción ideal son las alfombras. Muebles antiguos de madera sobre una alfombra color terracota van a convertir cualquier cuarto en un ambiente cálido.
Otros objetos imprescindibles para darle calidez a un ambiente son las luces, las cortinas y los adornos (pueden ser de arcilla, por ejemplo).
Sin embargo, estas distinciones no deben tomarse a rajatabla. Muchas veces pueden combinarse materiales y colores pertenecientes a otro ambiente y puede quedar muy bien igual. La idea es que sepas cómo generar una temperatura especial a un ambiente.