Se van cumpliendo todos tus sueños: el marido, el hijo y… ¡la soñada casa! Pero cuando te decidís y comprás (o alquilás) tu inmueble te das cuenta que todavía tenés que solucionar algunos temitas. No te preocupes que materna te da una mano, empecemos:

Las puertas. Aunque no nos demos cuenta, estamos todo el tiempo abriendo y cerrando puertas por infinitos motivos. Pero que odioso que es cuando hacen ruido, no cierran bien, y más problemillas. La mayoría de estos inconvenientes comienzan por el estado de las bisagras. Si están oxidadas y por eso no se mueven con fluidez, lo más rápido para solucionarlo es usar aceite desoxidante. Pero si con esto no se arreglan, deberás renovar las bisagras. Suena difícil pero no lo es y, además, siempre podés recurrir a un marido: abrí la puerta; sacala levantándola con cuidado; y destornillá la bisagra problemática. Después, sólo tenés que ir a la ferretería y conseguir una bisagra similar para reemplazar la anterior.
Si tu puerta no cierra bien por que está hinchada por la humedad podés recurrir a los cepillos de madera. Lo único que debés hacer es cepillar con fuerza (y en sentido contrario a la veta de la madera) esa zona de la puerta que hace tope con el marco. Para que te quede un trabajo impecable podés utilizar una lija finita.
¿Qué hacer con las cerraduras? No siempre es necesario cambiar toda la cerradura, podemos hacerlo si está muy deteriorada u oxidada. Una solución más económica y práctica es cambiar la combinación de la cerradura, vas a una cerrajería y… ¡problema solucionado! Así, tenés llaves nuevas y te olvidás de la gente que podía tener la llave de esa casa antes de que te mudaras vos.
También puede ser que te moleste que pase aire por debajo de las puertas. Para evitar que esto suceda hay que recurrir a los burletes. Generalmente vienen en medidas estándar, sino se ajustan a tu puerta tenés que cortarlos a la medida que desees. Los burletes los podés comprar o hacerlos vos misma. Con hilo y aguja coses un tubo de tela, lo rellenás con arena y burlete listo para colocar.
Los zócalos. Es muy común que se aflojen los zócalos y sino los ajustas rápidamente se salen y terminan perdiéndose por la casa. Por esto, es conveniente que ni bien detectes este problema ajustes los tornillos. A la larga, esta solución no es la más efectiva porque los tornillos volverán a aflojarse. Para que no pase, podés recurrir al adhesivo cementicio que se compra en cualquier ferretería. Si tus zócalos son de cerámica, mezclás el adhesivo con agua y lo aplicás en la pared para fijar el cerámico.
Las ventanas. ¿Quién no sufre por ese vientito que entra por las ventanas? Esto pasa muchas veces porque los burletes se gastan o porque las ventanas se deforman y no cierran bien. Si no encontrás los burletes originales para recomponer tu ventana, podés recurrir a los de goma o goma espuma que se pegan o se clavan.
No dejes que los problemillas que surgen en tu nueva casa te desmoralicen. Armate de valor y con pequeños arreglos seguro te va a quedar como la casa de tus sueños.
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