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¿Cómo empezó la cadena?
Comenzó como tantas ideas simples, con el acto solidario de una persona. “Que no deje de estudiar. Decime qué tengo que hacer”. Y con solo $100.- mensuales, Claudia Pedraza pudo seguir con sus estudios. Y sucesivamente. Otra alma solidaria, otra posibilidad para un estudiante. Así, esta cadena de favores se fue agrandando y llegó a 10 provincias con más de mil becarios.
Hugo Patel: Mejor promedio de Córdoba
Hugo Patel es chaqueño y llegó a Córdoba en 2006, cuando tenía 13 años, acompañando a su mamá. Meses después ella falleció y él se mudó a la casa de unos tíos. Durante ese tiempo no abandonó el colegio y se destacó por tener uno de los mejores promedios. Al tiempo se fue a vivir a la casa de un preceptor de la escuela, y en 2007 fue elegido el mejor promedio de toda la provincia de Córdoba. Eso fue lo que le marcó el camino para que Fonbec lo becara. Hoy, a los 17 años, está a punto de ingresar a la universidad para estudiar Ingeniería Electrónica, trabaja medio día en la fundación y hasta se dio el gusto de fundar un coro en el colegio donde cursó la secundaria.
“Ser estudiante es ser un afortunado”
“Ser estudiante, al menos en Villa Martínez, mi barrio, es ser un elegido, un afortunado”, dice Claudia Pedraza. “Es muy difícil estudiar porque a veces el entorno presiona, sus necesidades son otras. Hay gente que piensa que estás perdiendo tiempo”, agrega.
“Del basural a la facultad”
Esta es la historia de Abel Zamora. Sus padres son mayores, tienen 77 y 69 años y junto con su hermana son los únicos que pueden trabajar para mantener su familia. Y lo hacen en un basural. Gracias a su padrino de FONBEC está estudiando en la facultad. Está muy agradecido por esta oportunidad y ofreció su trabajo a cambio ya que no tiene mucho más. Y agrega: “Sé que no soy el único con estos problemas, por eso a pesar de todo le doy las gracias a Dios, sobre todo por haber hecho a mis padres unos seres únicos, con una salud excelente. Ellos quizás no hayan podido darme cosas materiales pero me dieron cosas más importantes, me dieron amor, cariño y felicidad. Me enseñaron a respetar, a ser honrado y justo”.
¿Cómo funciona?
El sistema está compuesto por cuatro pilares. Los becados, los padrinos, los mediadores y los voluntarios.
Los becados son seleccionados en una población de niños y jóvenes de entre 6 y 25 años. Son alumnos con alto rendimiento académico y voluntad de formarse pero que tienen en riesgo la continuidad de su formación debido a graves problemas económicos. Son detectados por los mediadores.
Los mediadores son personas que se encuentran en el ambiente en donde están los futuros becarios. Son los que detectan a los candidatos, los ayudan a solicitar la beca y los acompañan en su desarrollo y están en contacto con la Fundación.
Por otra parte, se encuentran los padrinos que son los pilares del programa. Sin ellos, no habría nada. Transformarse en padrino es muy simple. Pero exige compromiso. La tarea de ser padrino es individual. Un padrino para un becado. Y esa relación se alimenta con una carta mensual en donde ambos dan y reciben. Se forma una relación que constituye una fuente de riqueza y aprendizaje para ambos. La relación es sin embargo elegida libremente entre ellos. Ni ahijados ni padrinos están obligados a ella.
Por último, están los voluntarios que son personas de cualquier edad, ideología y religión que habiendo descubierto su vocación de transformadores de la sociedad se sienten llamados a colaborar en las diversas actividades que se desarrollan en FONBEC.

Compromiso: palabra maravillosa
Una vez que los estudiantes se han transformado en becados se los incentiva a continuar su capacitación y a ser personas solidarias. Para ello se comprometen a:
• Mantener el alto rendimiento académico.
• Aportar a la cooperadora de su colegio.
• Ser solidarios con los demás, concretando alguna obra de bien en su entorno.
• Escribir una carta a su padrino cada vez que reciben la beca.
• Presentar su boletín 2 veces por año.
Cómo ayudar:
Los padrinos pueden aportar 125 pesos mensuales (para apadrinar a un estudiante primario o secundario) y 150 pesos mensuales (para apadrinar a estudiantes terciarios y universitarios). De ellos un monto mínimo (25 pesos en el primer caso y 20 en el segundo) se destinan a los gastos de la fundación, y el resto va para el alumno.
Sólo tenés que ponerte en contacto con FONBEC ingresando aquí o llamarlos al 0-800-6666- FON.
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