
Dependiendo del grosor de la capa de piel y grasa, el cirujano decidirá en dónde se colocará el implante, ya sea por debajo de la glándula (piel, grasa y glándula como cubierta del implante), o bien por debajo del músculo (piel, grasa, glándula y músculo).
Implantes y embarazo
Resulta importante asegurarse de que no se está embarazada al momento de realizar el aumento mamario, por los efectos adversos de los medicamentos usados durante la anestesia y que influirán sobre el bebé en desarrollo.
La recomendación es que como mínimo se espere 6 meses entre la colocación y el embarazo.
Implantes y lactancia
No suele presentar ninguna contraindicación el hecho de tener un implante mamario y efectuar la lactancia al bebé, siempre y cuando no se haya dañado el tejido glandular durante la colocación del implante; por lo que es de suma importancia acudir exclusivamente a un cirujano plástico titulado.
Si las prótesis están bien colocadas, o sea por detrás de la glándula mamaria, la intervención no impide dar de mamar normalmente ni supone ningún riesgo para el bebé.
Los expertos aseguran que la leche materna no se contamina por los materiales de los implantes. Más allá de ese dato, algunas mujeres ven afectada su capacidad de amamantar cuando la incisión para colocar los implantes se hace alrededor del pezón.
La incisión periaerolar puede dar lugar a la aparición de una inflamación de los conductos galactóforos, que son los conductos que se encargan de transportar la leche materna. Esta situación puede llevar a ciertas dificultades pero en ningún caso supone riesgo para el bebé sino molestias para la madre.
Por otro lado, cuando hay prótesis muy grandes, la tensión sobre el seno puede hacer que el tejido que está alrededor se atrofie, lo que ocasionalmente puede afectar la producción de leche de la glándula mamaria. Pero esto también depende del adecuado funcionamiento de la prolactina (hormona de la lactancia). Aparte de esta esporádica complicación no se presenta otra durante el embarazo.
Por lo cual, tener prótesis en los senos no impide amamantar, pues el implante no debería tocar la glándula mamaria; es decir, se coloca detrás de ésta o debajo del músculo pectoral, pero sin tocar los conductos de la leche.
Con respecto al tiempo adecuado entre la colocación del implante y el período de lactancia, se establece un mínimo de un año posterior a terminar este último, ya que durante el embarazo y la lactancia, la glándula aumenta de volumen; lo que da una apreciación errónea del volumen a colocar.
Lo importante es que el implante como tal no impide el embarazo o la lactancia, siempre y cuando se respete un año antes del embarazo y un año después de la lactancia.
Por otro lado, en cuanto a la cantidad de leche, la producción hormonal se comporta de acuerdo con el tamaño natural de la mujer. El aumento de senos mediante una cirugía no se corresponde con l aumento de caudal de leche.
Como conclusión general, puede decirse que NO EXISTE RAZÓN PARA CREER QUE LAS SILICONAS PUEDAN PERJUDICAR LA SALUD DEL BEBÉ.
