El sol y el tiempo pueden arruinar la madera de tu deck y sacarle el brillo que tenía en un principio. Pero vos podes hacer que luzcan como nuevas siguiendo estos pasos:
1. LIMPIÁ toda la superficie. Remové toda la grasa y suciedad que se acumula entre las maderas. Tené en cuenta que la madera debe estar totalmente seca y estacionada. Por eso, si llovió hace poco y está húmeda conviene que esperes unos días. Los restos de cal o cemento se pueden eliminar con una solución de ácido muriático diluido al 20 %. El verdín y los hongos se eliminan con agua lavandina. Las manchas de tanino o resina se eliminan trapeando con thiner.
ATENCIÓN: Para diluir, se aconseja poner el ácido sobre el agua y no en sentido contrario.
Utilizá guantes y mascarilla para aplicar el ácido.
2. ELIMINÁ la pintura o el barniz existente aplicando Removedor Remoplast Gel. Aplicálo sobre la superficie y luego eliminá el recubrimiento con espátula o cepillo. Luego enjuagá bien y dejá secar. El polvillo que queda puede eliminarse trapeando con Disolvente Sinterras.
3. MEZCLÁ el impregnante Foresta que será utilizado para devolverle a la madera su belleza natural. Hacelo scendentemente hasta lograr un color y una viscosidad uniforme. Diluí el producto un 20% con Disolvente Sinterras.
4. APLICÁ EL PRODUCTO con rodillo, pincel o soplete, cuidando siempre de impregnar bien la madera para evitar la formación de grumos sobre la superficie.
ATENCIÓN: No apliques el impregnante con temperaturas menores a 10 grados centígrados o con humedades superiores al 95%
5. DEJÁ SECAR mínimo tres horas en condiciones ambientales naturales. Si el día está húmedo conviene dejarlo más tiempo.
6. LIJÁ suavemente en sentido de las vetas de la madera y eliminá el polvillo con un trapo humedecido.
7. VOLVÉ A REPETIR EL PROCESO DOS VECES MÁS: aplicar producto, dejar secar, lijar y limpiar.
8. DISFRUTÁ de tu deck como la primera vez.
También podes proteger las maderas de tus muebles, pisos y puertas. Lo importante es que realices un mantenimiento preventivo de las maderas de tu casa cada tres años para que no se pudran ni se avejenten con el sol.
