Con la ecografía 2D se estudia al bebé en 2 dimensiones y siempre en tiempo real o sea visualizando en todo momento los distintos movimientos que efectúa el mismo.
En cambio en la ecografía 3D es tridimensional, por lo que se ve al bebé en tres dimensiones, es decir en forma volumétrica, en diferentes cortes, pero estática, es decir, sin ver los movimientos que efectúa.
En la ecografía 4D además de ser volumétrica, permite ver la actividad motora fetal.
En las ecografías 3D y 4D se observan o resaltan más las partes blandas del cuerpo del bebé, obteniendo así una imagen más nítida del mismo, que incluso permiten ver hasta rasgos y características de, por ejemplo, sus expresiones faciales.
En cuanto al tiempo de realización cabe destacar que la 2D se puede efectuar en cualquier etapa del embarazo, mientras que la 3D y 4D si bien se pueden realizar también en cualquier momento, es preferible hacerlo entre las 26 a 30 semanas por lo que se obtiene una mejor imagen de la expresión facial, dando un aspecto “más humano” al bebé.
Estos tipos diferentes de ecografías no compiten entre sí, no son mejores unas que otras, sino que se complementan, y ninguna de ellas afecta al bebé, ni a la madre.-