Muchos chicos con necesidades educativas especiales (TGD, autismo, síndrome de Down y otros) asisten a colegios comunes con el apoyo de una maestra integradora en la actualidad. Esto es muy beneficioso no solamente para el desarrollo de los mismos, sino para la "educación" del resto, que convive desde pequeños con la diferencia aprendiendo a vivir en la tolerancia y contribuyendo así a mejorar la sociedad en que vivimos.
La tendencia a incluir a niños con necesidades especiales en la escuela común se va dando en todo el mundo, creciendo rápidamente gracias a que existe consenso general sobre su beneficio.
La maestra integradora asiste y acompaña en el colegio, la cantidad de horas según la necesidad del alumno, y se dedica a apoyar a la maestra del aula “adaptando” cuando es necesario los contenidos o la forma en que se muestran, de manera de hacer más fácil el aprendizaje. Esta adaptación se da a través de apoyos visuales para los conceptos o simplificación de textos, entre otras opciones existentes. Además, apoya al niño con necesidades especiales, en su desarrollo social, sutilmente ayudándolo a integrarse en los recreos o juegos en el aula.
El trabajo de la maestra integradora se hace bajo la estrecha supervisión del equipo terapéutico del niño, que lo conoce bien y sigue su desarrollo desde edades tempranas, y de los padres, de manera que las mismas áreas de necesidad se trabajan en el colegio y en las terapias.
Hasta hoy en Argentina el costo de las maestras integradoras lo cubrían las obras sociales y prepagas, ya que toda aquella prestación o tratamiento de rehabilitación o educativo que contribuya a la inclusión en la sociedad esta englobado en la ley de discapacidad (24.901). El
módulo de "apoyo a la integración escolar" cubierto por la subsecretaría de salud es de $1.616 pesos por mes.
A partir de enero del 2011, la integración escolar de muchos chicos con necesidades especiales que actualmente asisten a escuelas comunes está EN PELIGRO por la necesidad de cumplir con regulaciones burocráticas que en vez de ayudar ponen trabas.
El Directorio del Sistema de Prestaciones Básicas (APE, CONADIS, Superintendencia de Salud) a través del Acta 246, reflotó normas que imponen que la integración escolar sea llevada a cabo por “equipos interdisciplinarios categorizados en el Servicio Nacional de Rehabilitación”. Los requisitos para la categorización son muy engorrosos incluyendo tratamiento de residuos patológicos, medidas anchas en puertas, oficinas exclusivas, habilitación de bomberos, etc., para un servicio que se presta en realidad en la escuela. De hecho hay solo 5 centros categorizados en Buenos Aires y hoy la enorme mayoría de las integraciones se lleva a cabo con una maestra integradora, que trabaja con el equipo terapéutico que el niño ya tiene.
De mantenerse esta norma, en 2011 la mayoría de los niños integrados en escuelas comunes perderá la cobertura de su maestra integradora. Muchas familias que no tienen ese dinero extra no podrán contar con el servicio y sus chicos no van a poder ir a la escuela común, pese a que la ley de discapacidad establece que las obras sociales y prepagas deben cubrir todos los tratamientos.
Implicaría un enorme paso hacia ATRAS en los avances que de a poquito se han ido haciendo en pos de la inclusión escolar.
La integración de un chico con necesidades especiales en el colegio común es una tarea que demanda de mucha dinamismo. Para que sea exitosa, la maestra integradora tiene que trabajar muy coordinada con todo el equipo que atiende y conoce al niño desde siempre y con los padres, tiene que adaptar los contenidos en el aula a la forma más fácil para que los aprenda el niño, tiene que ayudar sutilmente en los recreos a integrarlo... NO HACEN FALTA TRATAMIENTO DE RESIDUOS PATOLOGICOS, NI HABILITACION DE BOMBEROS PARA LA PERSONA. Eso debería estar contemplado en la institución a la que asisten y según el tipo de institución.
Estos son chicos que YA tienen una discapacidad. Los esfuerzos para su inclusión en la sociedad y para ayudarlos a aprender son enormes, y conllevan un trabajo hormiga de padres, terapeutas, colegios, maestras,…. MUCHAS personas que hacen el esfuerzo diario de buscar la forma de enseñar cada pequeña cosa, de facilitar al niño el aprendizaje, la integración con sus compañeros y millones de detalles. No necesitamos palos en las ruedas desde la burocracia!
María Pércaz,
mamá de Matteo, Pedro y Luca