La alimentación de tanto adultos como niños debería basarse en el consumo balanceado de alimentos que aporten los nutrientes esenciales (vitaminas, proteínas, minerales) para el buen funcionamiento del organismo. En los niños pequeños, al encontrarse en una etapa clave de su desarrollo físico, una buena nutrición es fundamental para un crecimiento sano.
No debería sorprendernos si nuestros hijos se muestran débiles a media mañana y baja notablemente su rendimiento escolar; algo bastante normal si se tiene en cuenta que con frecuencia sus desayunos son muy escasos. Éste es quizás el primero de los grandes errores en la alimentación: una primera comida del día que apenas se acerca al 10% del total de la jornada, cuando en condiciones normales debería incluir, como mínimo, entre el 20% y el 25% de la misma.
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No abuses de las galletitas y golosinas. Tus hijos tienen que comer de todo.
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Prepará la comida el día anterior y ponela en la heladera para que esté fría al día siguiente.
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Incluí diariamente ensaladas, verduras crudas o cocidas y frutas frescas. Asegurate de que las frutas estén bien lavadas.
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Cuidá de que la vianda esté bien cerrada para evitar así la pérdida del frío y el deterioro de los alimentos.
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Evitá el abuso de productos pre cocinados y rápidos de preparar.
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No uses los restos de comida que traen en la vianda para preparar la comida del día siguiente, así evitás el traspaso de posibles bacterias que hayan crecido en los alimentos a lo largo del día.
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Es recomendable variar las formas de cocción de los diferentes alimentos para evitar la monotonía.
Fuente: Círculo Huggies
Te damos unos consejos entonces para que prepares sus viandas y te asegures de que vayan a almorzar lo más sano posible.
Si bien el desayuno es un momento del día que podemos controlar al servirles nosotras el alimento a nuestros hijos, en el almuerzo no siempre estamos presentes, ya que en varios casos los chicos comen en el jardín o en la escuela.