viernes, 24 de mayo de 2013
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¿Cómo manipular y conservar las fórmulas infantiles en polvo?

La lactancia materna es la forma de alimentación que mejor protege al niño frente al riesgo de infecciones, y siempre es la primera y óptima opción de alimentación para el niño.

 

Cuando esta no es posible, las formulas infantiles están específicamente diseñadas para brindar la alimentación adecuada para el niño.

 

El profesional de la salud es quien siempre debe indicar el tipo de alimentación que debe tener un niño. Si se utilizan fórmulas infantiles, deben tenerse en cuenta varios aspectos que hacen al cuidado de la prevención de contaminación de las mismas. La preparación y administración de las fórmulas en polvo requieren de ciertos cuidados ya que no son estériles; y deben utilizarse correctamente para ser productos inocuos.

 

Durante la manipulación de las fórmulas es necesario tener en cuenta:

 

  • El contacto con superficies, como la de preparación, que debe estar limpia. Los biberones, tetinas y cucharas, deben estar limpios. Los biberones y tetinas deben hervirse en agua segura durante al menos 5 minutos antes de la preparación.
  • El agua que se utiliza para la reconstitución del polvo debe ser agua corriente de red hervida y entibiada. La utilización de agua mineral envasada no es recomendada ya que no es estéril, entonces es necesario hervirla también, produciéndose una mayor concentración de los minerales que ya contiene, este exceso de minerales representa una sobrecarga de minerales para los riñones inmaduros del niño.
  • Para asegurarse de no transmitir algún microorganismo que esté en el cuerpo de la persona que lo prepara, es importante lavarse correctamente las manos con agua segura y jabón, evitar la introducción de la mano dentro del polvo, no estornudar o toser encima del producto, no utilizar los mismos utensilios o recipientes si piensa probar el alimento.


Además, algo a lo que no se presta demasiada atención, es a la forma de almacenamiento del resto del polvo que queda en el envase. Si bien todas las recomendaciones y los cuidados uno los focaliza en la preparación, se debe tener el mismo enfoque en la conservación del polvo restante. Una posible práctica (que a veces se hace con alimentos comunes) es trasvasar el polvo a otro recipiente con el objetivo de mejorar su conservación, pero es importante recordar que no hay nada mejor que el ENVASE ORIGINAL… ¿por qué?

  

  • Porque se evita el manipuleo del trasvasado.   
  • Porque dentro del viejo envase quedan restos imperceptibles del alimento anterior o humedad que pueden perjudicar la calidad del producto nuevo.
  • Porque se conservan las instrucciones del correcto uso del envase original, pudiendo ocurrir errores en la reconstitución del producto. Si así ocurriera se podría afectar la nutrición del niño o detectarse desestabilización de la fórmula.
  • Se conserva la medida adjunta, que indica la dosificación exacta para obtener el líquido reconstituido con las características nutricionales esperadas. La misma debe colmarse de polvo, y enrasarse contra alguna superficie (lo ideal es utilizar el enrasador del envase si lo tuviera o un cuchillo correctamente higienizado) para lograr la medida justa. No deben realizarse golpeteos para incorporar más polvo. Al finalizar, se dispone la medida / cuchara dentro del  envase de forma tal que no exija la introducción de la mano en el polvo.
  • Se conserva la identificación de Número de Lote y Vencimiento. Por todos estos motivos, siempre debe mantenerse el producto dentro de su ENVASE ORIGINAL, ya que fue especialmente diseñado para conservarlo correctamente.

 
Las empresas elaboradoras, dentro del proceso productivo, deben mantener las buenas prácticas de manufactura para poder brindar productos inocuos, siempre y cuando se respeten las instrucciones de
conservación y preparación del producto de acuerdo a lo que indica el envase.


Lo ideal es preparar la cantidad de fórmula que se va a consumir y desechar los restos que hayan quedado en el recipiente con que se administró.


Recordar que los profesionales de la salud son quienes deben guiarnos en el ejercicio de prácticas de alimentación saludables.

 

María Laura Paulero
Lic. en Nutrición
MN 4878

 

 

 

 

 

 

 

 

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