Motricidad gruesa: Descubre el “salto amplio” y no se cansa de trepar un escalón y bajar saltando, una y mil veces.
Persona social: Es capaz de comprender proposiciones y de cumplir dos indicaciones consecutivas como “Agarrá la cuchara y dásela a papá”. Aunque todavía no es necesaria la educación formal, sí es imprescindible que se lo estimule a través del juego. Solo o con amiguitos, con juguetes o sin, la actividad lúdica es su principal escuela.
Comunicación: Arma frases simples. Le gusta hablar y que lo escuchen y se da cuenta perfectamente cuando no le están prestando atención. Ya pronuncia su nombre y su apellido.
Motricidad fina: Es momento de incorporar algunos juegos que desarrollen su habilidad manual. Por ejemplo, empieza a armar rompecabezas y a encastrar piezas simples.
Por favor recordá que cada bebé es único y sus desarrollos dependen de muchos factores. Ante cualquier duda, te sugerimos que siempre consultes al pediatra.
Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp
Mes anterior
Siguiente mes