La respuesta es más fácil de lo que parece. A todos los chicos les gusta jugar y como el juego tiene un idioma internacional, es entonces jugando como mejor se aprende un idioma.
En segundo lugar es importante que se tenga la posibilidad de crear un ambiente ameno en donde los niños se sientan cómodos y protegidos. De esta manera el niño será capaz de adquirir el idioma de manera natural sin presiones ni cuestionamientos.
Por ejemplo, si quisiéramos enseñarle a un niño el nombre de diferentes comidas o alimentos podríamos jugar a ir de compras. Este juego de roles le permitirá guardar en su memoria los vocablos. Es una manera divertida de aprender una situación.
Las tendencias actuales de enseñanza y adquisición de lenguas extranjeras apuntan a crear ambientes amenos y provocar emociones positivas en los individuos. Seguramente cualquiera de nosotros recuerda situaciones que provocaron en nosotros alguna emoción fuerte.
En mis charlas con las mamis siempre les pregunto que recuerdan mejor: la ropa que vestían el día que nacieron sus bebés o que comieron ayer. El 99% recuerda inmediatamente la respuesta de la primera pregunta mientras que la segunda debe pensarla un poco más. La razón es más que obvia.
Cuando los chicos son más grandes entre los dos y tres años otra manera de estimularlos en el idioma es a través de los cuentos y rimas. Las más sencillas, que puedan acompañarse de alguna mímica o dibujos. Son las más efectivas y no requieren de demasiado conocimiento del idioma.
También podemos a provechar la televisión poniendo los dibujitos en inglés. Los chicos los disfrutan igual y al mismo tiempo aprenden algunos vocablos sencillos del idioma que están escuchando.
Como mamás somos testigos de que la mejor forma de interesar a nuestros hijos en algún tema es jugando y despertando su necesidad de investigar cosas nuevas.
Otra de las actividades que los chicos disfrutan de verdad es cantar. Las canciones son disparadoras de nuestra memoria emocional y hacen que las palabras se recuerden y se almacenen en nuestra memoria a largo plazo, sin ningún tipo de esfuerzo. Y si le agregamos movimiento estaremos logrando explotar al máximo todos nuestros sentidos.
Esto es ni más ni menos todo lo que hacemos en las clases de inglés para bebés. Enseñamos a nuestros pequeños alumnos a través de la metodología creativa y conversacional que propone All English for Babies . Una clase poco convencional donde las risas de los bebés y los papis es la mejor música para nuestros oídos.
Patricia Gabrielli