Cómo debe equilibrarse la dieta de un niño y qué hábitos son necesarios incorporar
HASTA LOS SEIS MESES
La lactancia natural de manera exclusiva y hasta los seis meses es el alimento de primera elección para los bebés. A partir del sexto mes, debe sumarse al menú otras opciones, esto se llama alimentación complementaria. Los lactantes son muy vulnerables durante el periodo de transición en el que comienza la alimentación complementaria. Para asegurarse de que se satisfagan los requerimientos nutricionales de los mismos, los alimentos complementarios deben cumplir con las siguientes condiciones:
- Ser oportunos, o sea deben ser introducidos cuando las necesidades energéticas y de nutrientes sobrepasan lo que puede proporcionarle la lactancia exclusiva.
- Ser adecuados, es decir, deben aportar energía, proteínas, y micronutrientes suficientes para los requerimientos de esta etapa.
- Ser inocuos, es decir prepararse y almacenarse de manera higiénica y para administrarlos de forma adecuada, atendiendo a las necesidades de apetito y saciedad del niño, a la frecuencia de las comidas y el método de alimentación.
A PARTIR DEL AÑO
A los 12 meses, la mayoría de los niños puede comer el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia. Deben evitarse los que puedan causar atragantamiento (es decir, alimentos cuya forma o consistencia implica el riesgo de que pudieran bloquear la tráquea).
Entre los 12-24 meses de edad el niño debe recibir de 3 a 4 comidas al día, además de alguna colación que puede utilizarse cuando es necesario complementar las comidas principales. La dieta del niño debe incluir carne, aves, pescado, huevos, frutas y verduras diariamente. Evitar las bebidas o jugos azucarados con bajo valor nutritivo, como té, café y gaseosas, y limitar la cantidad de jugo ofrecido para reemplazarlo por alimentos más nutritivos.
Qué alimentos evitar, una cuestión de seguridad
Los niños menores de 5 años son los más propensos a sufrir obstrucciones en las vías respiratorias. Estas pueden provocarse por trozos de alimentos u otros objetos pequeños. Es importante evitar alimentos y situaciones que podrían predisponer al niño a episodios de aspiración.
Estos son:
- Maní, nueces y otras frutas secas
- Semillas de girasol
- Salchichas
- Trozos de carne
- Caramelos duros
- Uvas, gajos de mandarina
- Pochoclo
- Zanahoria cruda
- Trozos de manzana
- Trozos de queso
Además los niños deben comer sentados a la mesa, nunca mientras caminan, corren o juegan. Procesar la carne en un principio, luego cortarla bien pequeña y enseñar a los niños a masticar bien los alimentos.
¿Cuándo es recomendable dejar que el niño se alimente solo?
En general entre los 12 y 24 meses, los niños aprenden a utilizar los cubiertos y esto responde a la etapa madurativa, los reflejos y habilidades presentes. Pero siempre bajo la supervisión de un adulto.
¿Qué hacer cuando el niño escupe o no quiere probar la comida?
Al rechazo inicial hacia los alimentos nuevos o desconocidos, se lo llama neofobia. Influyen en el mismo la textura y los sabores, por eso es común la neofobia durante la etapa de alimentación complementaria. Existen dos períodos críticos. El primero se da cerca de los seis meses de vida, y el segundo alrededor del tercer año. Los tres años coinciden con la etapa de mayor rebeldía.
Hay estudios epidemiológicos que demostraron que es necesario exponer a los niños hasta doce veces a un mismo alimento para que éste sea aceptado como parte de la dieta habitual. Aconsejo a las madres que varíen la forma de preparación de un mismo alimento, que lo y/o que los combinen con otros, a fin de favorecer su ingesta. La neofobia puede vencerse mediante la exposición reiterada a un alimento.
Sugerencias para padres
“La primera y principal: nada de todo esto puede realizarse hacer apurados. Hay que alimentar con tiempo y paciencia, eso es fundamental”, sostiene la nutricionista. Las sugerencias frecuentes que les hacemos a los papás con niños en esta etapa son:
- Ofrecer un alimento nuevo por vez.
- Comenzar con papillas, purés, jugos.
- Lograr que el niño coma sentado.
- No forzar la alimentación si es rechazada.
- Mantener la mirada en el niño mientras se lo alimenta.
- Mantener el televisor apagado durante las comidas.
- Ofrecer una alimentación variada. Incorporar nuevos alimentos semanalmente.
- Comenzar con una comida diaria, con 2 o 3 cucharaditas y aumentar según aceptación. El niño tiene que adaptarse gradualmente a la cuchara.
- No es aconsejable licuar o procesar los alimentos una vez adquirida la capacidad masticatoria, ya que los lactantes pueden desarrollar problemas de deglución y audición.
- No agregar sal ni azúcar a los alimentos y evitar caldos concentrados.
- Evitar frituras y chocolates hasta el año.
- Evitar alimentos esféricos duros y pequeños.
- No usar alimentos como premio y/o castigo.
- Ofrecer nuevamente alimentos rechazados.
- Recordar que cuantas más comidas realice en el día, la densidad energética será menor en cada una de ellas.
- Evitar el consumo de miel antes del año de vida debido a que puede ser fuente de contaminación botulínica.
- Respetar los tiempos del niño.
La Nutricionisa entrevistada se llama Vanesa Veyrat Durbex, matrícula MN.4495.