Las grasas para los niños buenas o malas

Las grasas para los niños: ¿buenas o malas?

 

Hoy en día, es moneda corriente recibir información acerca de las grasas (técnicamente llamadas lípidos) dentro de la alimentación. La mayoría, sin embargo, se refiere específicamente a precauciones respecto de la influencia que éstas tienen en el desarrollo de alteraciones en la circulación de la sangre.

 


 

 

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Concientización

 

La función de los lípidos

 

Gestación e infancia

 

Beneficios

 

Las grasas en los alimentos

 

 


 

 

 

Concientización

 

La concientización sobre el tema es muy necesaria, ya que encabezan la lista de enfermedades a nivel poblacional. Pero, además, debe remarcarse la importancia nutricional de los lípidos para el cuerpo, particularmente durante la infancia y la gestación.

 

 

La función de los lípidos

 

Las grasas son nutrientes con funciones específicas en el cuerpo, además de proveernos de mucha de energía. Están presentes en cada célula nuestra, pero particularmente, se encuentran en gran cantidad en la estructura del cerebro y todo el sistema nervioso, y además forman parte de hormonas y sustancias que participan en las defensas. También transportan varias vitaminas, la A, la D, la E y la K. No podemos vivir sin comer lípidos, ya que el cuerpo no puede cumplir con las funciones descriptas si no consumimos las cantidades adecuadas de grasas esenciales.

 

Gestación e infancia

 

Durante la gestación, cuando se está empezando a formar cada parte del cuerpo y, durante la infancia, cuando continúa el proceso; las deficiencias de estos nutrientes pueden afectar el desarrollo futuro. En estos momentos, justamente, las necesidades son mucho más altas y específicas que para los adultos, en proporción a la cantidad de alimentos que consumen.

 

Beneficios

 

Para favorecer un desarrollo óptimo, y al mismo tiempo, prevenir las alteraciones cardiovasculares es necesario consumir cantidades adecuadas de grasas de buena calidad. Para realizarlo, es conveniente incluir desde el inicio aceites vegetales como el de girasol, maíz, oliva, girasol alto oleico, soja, canola, en las diferentes preparaciones; evitando las frituras como método de cocción frecuente. También son una buena fuente de aceites, los pescados y los frutos secos, a partir del año de edad del niño. La palta y la yema de huevo son otras opciones que pueden incorporarse con anterioridad. Todos estos alimentos contienen aceites monoinsaturados y poliinsaturados en mayor proporción, pudiéndolo chequear en los rótulos de los mismos.

 

Las grasas en los alimentos

 

La grasa de carnes de todo tipo (excluyendo los pescados), los fiambres y embutidos, la manteca, la crema, la margarina (aceite hidrogenado), y todos los productos que los tengan como ingredientes; contribuirán al aporte de grasas en la alimentación; pero su exceso aumentaría el riesgo de generar daños en la salud. Estos alimentos contienen altas cantidades de grasas saturadas o de grasas trans.
Durante la primera etapa de la vida, la leche materna es el único alimento que recibe el niño, y la misma contiene la mitad de la energía en forma de grasas, siendo éstas de gran calidad, facilitando la digestibilidad y absorción de todos los nutrientes y aportando ácidos grasos esenciales para el desarrollo cognitivo y visual. Al continuar con la alimentación complementaria, la leche materna continúa siendo un aporte significativo de calidad lipídica hasta los 2 años, que debe ser acompañado de una correcta elección del resto de los alimentos.


En conclusión, las grasas son nutrientes fundamentales para los niños, pero es importante generar hábitos que incluyan fuentes saludables de los mismos desde edades tempranas.

   

 

María Laura Paulero
Lic. en Nutrición
Depto. de Marketing Médico

 

 

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