La salud de los dientes

El primer contacto de los alimentos con nuestro cuerpo es en la boca; donde comienza el procesado para poder, luego, absorber y aprovechar los nutrientes que nos brindan. 

 

 


Los dientes juegan un papel muy importante en la capacidad de proveernos de alimentos variados. La falta de piezas dentarias está relacionada con un menor consumo de frutas y verduras y, por lo tanto, una menor ingesta de vitamina C, que estos alimentos nos aportan. También impacta mucho en la autoestima, afectando nuestras relaciones en la sociedad.

 

Los tratamientos odontológicos son muy costosos y siempre será más ventajoso invertir en prevención antes que en la cura. Los hábitos alimentarios tienen gran participación en este sentido. Enseñar hábitos saludables a los niños desde pequeños es más fácil y más efectivo, ya que sus dientes recibirán desde la etapa de crecimiento un buen cuidado y nutrición.



La enfermedad bucal más frecuente en los niños es la caries, que provoca desmineralización y destrucción del diente. La dureza de las piezas dentarias está dada por las sales minerales que las constituyen, formadas por: calcio, fósforo y flúor. Algunos ácidos tienden a solubilizar estas sales, haciendo que se debiliten. Justamente, la caries es provocada por bacterias que se encuentran en la superficie de los dientes y producen ácidos cuando se alimentan de azúcares.


Por lo tanto, el consumo de azúcar afecta directamente el desarrollo de caries, como también lo hacen los productos industriales que la contienen agregada: jugos sintéticos, gaseosas, golosinas y otros. Según las recomendaciones del Ministerio de Salud estos alimentos no deben formar parte de la alimentación habitual de los niños pequeños; en tanto que el consumo de azúcar agregado en casa debe controlarse.



A su vez, existen factores que pueden protegernos de la acción de los ácidos. La saliva: los alimentos que exigen mayor masticación, y entonces, mayor producción de saliva no tienen una cariogenicidad tan alta. El calcio, incorporado por los lácteos, y el flúor, aportando sobre todo por el agua, contribuyen a endurecer los dientes y a remineralizarlos en caso de que estén debilitados. El flúor también ejerce una acción tópica a través de la pasta dental.  Los niños deben cepillarse los dientes con una pasta con flúor para niños al menos dos veces al día.


Hay alimentos (frutas, verduras y leche) que contienen azúcares (glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa) naturalmente en su composición , pero la cantidad que aportarían en el consumo recomendado no se relacionan con la formación de caries. Además brindan vitaminas, minerales, fibra, proteínas, que conservan el balance nutricional de una alimentación saludable.



Las frutas y verduras necesitan mayor masticación y promueven gran secreción de saliva. Por eso, es mejor consumirlas enteras y no excederse en el consumo de jugos, aunque sean naturales. La Academia Americana de Pediatría de Estados Unidos recomienda que los niños mayores de un año no deben consumir más de 180 ml de jugo natural por día. No existe una recomendación para los menores de 1 año.



Los lácteos, por su parte, aportan calcio y proteínas que equilibran la acción de los ácidos sobre los dientes. Sin embargo, debe tenerse en cuenta el agregado de azúcar que lleve la leche, ya sea incorporado en casa o incluido como ingrediente en el producto. Se ha visto que los niños que son amamantados tienen menor ocurrencia de caries. Por otro lado, si se indica una práctica diferente de la lactancia en niños pequeños, debe tenerse en cuenta que este alimento no contenga y que no es necesario que se le agregue azúcar.



NOTA IMPORTANTE: “La lactancia materna es la mejor forma de alimentación para el lactante. La introducción parcial de la alimentación con biberón puede conducir al abandono de la lactancia natural y la posibilidad de revertir esta decisión mes limitada; de ahí que la alimentación en base a fórmulas lácteas debe llevarse a cabo solo ante la dificultad real de suministrar al lactante la leche materna. El uso de sucedáneos de la leche materna en forma inadecuada y/o innecesaria repercute en el estado de salud del lactante y afecta los aspectos sociales y económicos de la alimentación. 
   

 

María Laura Paulero
Lic. en Nutrición
Asesoró para Nutricia Bagó
M.N. 4878.
más temas sobre
compartir
cargando

cargando comentarios