___________________________________________________________________________________________________
Links a la nota:
____________________________________________________________________________________________________
"Vamos de paseo. Pim pim pim. En un auto feo. Pim pim pim..." Con entusiasmo y alegría, este ritmo del clásico de la música infantil de Pipo Pescador, suele acompañar los primeros kilómetros de un viaje en auto en familia. La novedad entretiene a los chicos y mirar por la ventana es un espectáculo imperdible. Un cuadro perfecto.
La realidad es que esta escena dura poco. Hasta que al mayor se le caiga el muñequito preferido debajo del asiento del conductor o el menor pretenda bajar de la sillita para ir con su mamá. Ésta es una escena mucho más parecida a la realidad.
Con los hijos mayores, la solución parece más simple. Ellos entienden que el viaje en auto es un "mal necesario" para llegar a casa o al lugar de vacaciones. Pero para el menor, no hay razones que valgan: nada más alejado de su realidad que tener que permanecer encerrado, sentado e inmóvil durante horas. ¡Justamente cuando su mayor diversión consiste en recorrer, trepar, bajar y explorar el mundo que lo rodea!
No es imposible emprender un viaje largo con los chicos, pero requiere de una buena planificación previa, que tenga en cuenta una serie de cuestiones:
Horario de salida: Lo ideal es partir durante la hora de la siesta del bebé. Esto facilita enormemente la transición. Actividades como armar el baúl, cerrar la casa y partir serán mucho más fáciles de realizar si el pequeño está dormido. Además, así se evita que viva los nervios lógicos de este momento. Viajar de noche no es recomendable porque trastoca todos los horarios de la familia y esto afecta de manera especial al bebé.
La seguridad: El cinturón de seguridad es obligatorio e imprescindible para toda la familia. Hasta que tenga el tamaño suficiente para usarlo, lo más seguro es que el bebé viaje en una sillita especial. Por nada del mundo puede un bebé (o un menor de diez años) viajar en el asiento delantero. No importa si son viajes largos o cortos: las medidas de seguridad deben aplicarse siempre. "A los niños se les crean hábitos y costumbres. Si uno los acostumbra a usar la sillita de seguridad, viajarán más tranquilos y seguros", recuerda el doctor Diego Montes de Oca, pediatra del Hospital Universitario Austral.
Paradas frecuentes: La mayoría de los bebés de entre uno y dos años se ponen ansiosos después de una hora y media. Ese es el tiempo prudente entre parada y parada. Algunos padres están acostumbrados a viajar de a tirones largos, sin parar: pero por la tranquilidad y el bienestar de todos, vale la pena hacer paradas. Alcanza con apenas unos minutos para dejar que el chiquito se mueva y camine.
Motor: Siempre encender el motor del auto antes de subir a los chicos y apagarlo después de que desciendan.
Actividades: Para entretener a los chicos en el auto, es bueno llevar algunos juguetes que no sean riesgosos para los imprevistos de un viaje en auto (que no sean demasiado pesados, duros, ni tengan puntas o bordes marcados). Los títeres de dedo son una buena opción, al igual que los sonajeros (si es que el conductor no se irrita con el ruido). Tratar de que cada uno lleve sus propios juguetes, para evitar peleas. También es una buena oportunidad para cantar en familia, al ritmo de los CD´s infantiles. Otra posibilidad es enseñarle al bebé las palabras propias del viaje: valija, estación de servicio, ruta, etc. Con la ansiedad que tienen por llamar a las cosas por su nombre, seguramente disfrutarán señalando y repitiendo las palabras aprendidas.
Alimentación: Evitar darles de comer o beber con el auto en movimiento, pudiendo hacerlo en las paradas. Tratar de respetar sus horarios y elegir comida liviana y en cantidades prudentes. No es un buen momento para innovar con cosas que nunca probó, como frasquitos con comidas especiales o yogures. Siempre, tener mucha agua, sobre todo en verano: tanto el calor como el aire acondicionado pueden darles sed.
Mareos y vómitos: Si el mareo o las nauseas son repentinas, hay que parar el auto, hacer que el bebé tome aire y darle un poco de agua fría con cucharita. En caso de que suela marearse o vomitar en los viajes, se debe consultar al médico.
Luisa, madre de Santiago, Tomás y Paula, relata: "Los chicos están acostumbradísimos a viajar: yo soy de Córdoba, mi marido es de Buenos Aires, y vivimos en Coronel Suárez. Cada vez que viajamos son por lo menos 600 kilómetros. Para recorrer tantos kilómetros y con tres chicos, lo principal es que estemos todos lo más tranquilos posible. Salimos temprano y nunca con el tiempo justo porque sabemos que siempre surgen imprevistos en el camino". Su testimonio puede servir de consejo a otros padres para tener en cuenta un factor clave en estos casos: organizarse, por un lado; y ser flexibles, por el otro. Es decir, estar preparados para que los planes y horarios no resulten como fueron previstos.
Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.