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La Importancia de la Lactancia Materna.
Amamantar requiere esfuerzo, tiempo y mucho amor, además de una cuota de generosidad y de cuidado. Las ventajas abarcan al niño, a la madre y a toda la sociedad. Mitos y realidades para tener en cuenta para disfrutar de este modo vincular único.
La experiencia de amamantar a un hijo es única. Es un momento de exclusividad entre la mamá y su bebé, un contacto afectivo y vincular inigualable.
La licenciada Marta Maglio de Martín, presidenta de la Fundación Lactancia y Maternidad (FUNDALAM), brinda pautas detalladas acerca de los beneficios del amamantamiento, tanto para la madre como para el bebé.
Pero, antes de entrar en detalles, conviene destacar que la leche materna es un recurso natural, renovable y gratis. "Dar de mamar -dice Cecilia Macadam, mamá de Félix, de 15 meses, alimentado a pecho durante un año- es muy cómodo. No hay que preparar nada, se puede hacer en cualquier lugar y permite que haya un momento privado con el bebé". La leche materna siempre está disponible y a temperatura ambiente y no requiere esterilizaciones de ningún tipo. "Tengo la sensación de que, cuanto más pecho doy, más apego tengo con mi hijo", asegura Fernanda Torres, mamá de Bautista, de 10 meses.
Además, tal como muestra Maglio de Martín, la lactancia materna no presenta ninguna desventaja sino puras ventajas para el niño, su mamá y la sociedad.
Para los Niños
Protege los dientes, porque la leche materna tiene sustancias que actúan como anticuerpos capaces de defender contra el avance de microorganismos. La leche azucarada de vaca expone la dentadura a un banquete de bacterias. Los odontólogos sostienen que los bebés amamantados tienen mejor desarrollo mandibular.
Los amamantados tienen menor riesgo dentario con problemas de mala oclusión y menos necesidad de ortodoncia cuando llegan a la adolescencia.
Los protege contra la diarrea, y la cura.
Contiene la mezcla correcta de grasas, azúcares, proteínas y minerales en un equilibrio perfecto.
Cubre las necesidades de agua, aún cuando hace mucho calor.
Contiene todas las vitaminas que el bebé necesita, salvo la D que, en general, el pediatra receta vía oral y cuyo costo está cubierto hasta el primer año de vida.
Además, posee un efecto analgésico.
Defiende al bebé contra infecciones severas, como las respiratorias.
Está libre de gérmenes porque contiene anticuerpos IGA secretatoria, linfocitos (productores de anticuerpos), macrófagos que fagocitan los gérmenes destruyéndolos, lactoferrina (que inhibe el crecimiento de Escherichia coli), lisozima (bactericida) y un factor bifidogénico (inductor del desarrollo de un germen que impide el crecimiento de patógenos en el intestino).
Los bebés amamantados son más sanos y delgados porque la leche vacuna tiene grasas que el bebé no necesita. En cambio, la leche materna se adapta a la necesidad del bebé. Los bebitos amamantados se enferman menos veces y menos gravemente.
Son bebés más vivaces, duermen menos, se ríen antes, miran fijamente y reconocen las caras antes porque están más estimulados.
Tienen menos riesgo de otitis media que los alimentados con mamadera, porque la apertura de la boca para mamar descomprime el oído medio.
Están piel con piel con mayor frecuencia y facilidad, lo que genera estimulación sensitiva. La experiencia táctil se completa a través de su boca con el pecho de su madre de una manera más intensa.
Caminan hasta dos meses antes que los niños alimentados con mamadera.
La angustia del octavo mes se da menos intensamente porque se sienten más seguros por la cercanía con la mamá.
Los procesos alérgicos son menos frecuentes o menos intensos. Si los padres padecen alergias mayores, el bebé tendrá menor probabilidad de padecer eczemas si es exclusivamente alimentado a pecho y su madre hace régimen de comida hipoalergénico desde el último trimestre de embarazo.
La deshidratación o los procesos respiratorios serios son casi nulos.
No tienen constipación y tienen menos dermatitis de pañal (irritación en la piel de la cola), debido a que la leche materna deja menor residuo fecal y a que las deposiciones son más blandas y con bajo PH.
Tienen mejor desarrollo psicomotor, emocional y social.
Para las Madres
Conservan mejor la forma de sus pechos, usando corpiños adecuados.
El cáncer de pecho es menos frecuente en las que amamantaron por mucho tiempo y cuánto más jóvenes tengan sus partos. Estadísticamente se observa una reducción del índice de cáncer, reducción de cáncer de mama premenopáusico en un 25 por ciento, disminución en cáncer de ovario y de útero.
Pierden grasa naturalmente si se da exclusivamente pecho. La lactancia materna facilita la reducción de peso, porque la producción de leche consume los depósitos de grasa formados naturalmente durante el embarazo.
Se ahorran el trabajo de esterilizar y preparar mamaderas porque tienen incorporadas las “instalaciones” de esterilización, preparación y entibiamiento.
La lactancia materna es más económica e higiénica.
Dar de mamar facilita de manera óptima la formación de un sólido vínculo madre-hijo.
Favorece las conductas maternales.
Las mamás se sienten realimentadas por las respuestas de su bebé, lo cual permite una conducta de apego.
Tiene influencia en su ser femenino. Dar el pecho es la culminación de un ciclo biológico que comienza con la concepción de un hijo.
La osteoporosis es cuatro veces menos frecuente en las mujeres que amamantaron.
Cuando la mujer amamanta 7 o más veces en 24 horas, incluyendo mamadas nocturnas, y el bebé recibe exclusivamente el pecho, mientras no reaparezca la menstruación después de los 56 días post parto, la posibilidad de embarazo antes del sexto mes posterior al parto, es del 2 por ciento. Luego de los 6 meses, el efecto inhibidor de la ovulación disminuye pero no desaparece.
Para la Sociedad
Menor mortalidad infantil.
Menos diarreas, menos internaciones, menos necesidad de medicamentos y por lo tanto, menor carga sobre los recursos de salud.
Menos contaminación ambiental porque se consumen menos leches artificiales y también por la menor utilización de envases, papel y conservantes.
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