La colita perdida - por Alicia Weiss

En el bosque, hace mucho tiempo, hubo una fiesta muy especial estuvieron invitados los perritos de todo el mundo. Se dieron cita para un gran paseo entre cascadas de agua, verdes prados y coloridas piedras.

 

Y fueron llegando… labradores de muchos colores; pequeñitos chihuahua; bóxers juguetones; ovejeros alemanes; y una gran pandilla simpática y feliz de perritos de la calle donde estaban Corbatita y Batata.

 

Por la mañana, hubo concurso de saltos, piruetas y carreras de velocidad. Y, al mediodía, los esperó un gran almuerzo con entrega de importantes premios.

 

Al regreso de la competencia, cansados y felices por sus esfuerzos y destrezas, pasaron todos por el arroyito para lavar sus embarradas patitas. Unos metros más adelante encontraron unos pequeños arbustos donde cada uno de los perritos fue pasando y colgando su elegante colita para sentarse al banquete de la mesa (tal como hacen los señores que, antes de ir a la mesa, se sacan y cuelgan sus gorros y sombreros). Y así, sentados, disfrutaron de un largo rato saboreando un almuerzo delicioso.

 

De pronto, a lo lejos en el bosque se escuchó un gran trueno. Todos quedaron muy callados y unos instantes más tarde llegó una gran e insospechada lluvia de verano. En un santiamén el chaparrón mojó el bosque y a tan selecta concurrencia.

 

Los perritos, todos juntos, salieron corriendo hacia los pequeños arbustos donde habían dejado sus colitas y, en su loca carrera por no mojarse, se pusieron la primera que encontraron. Es por esto que hasta hoy en día Corbatita y Batata cada vez que se encuentran con otros perritos se saludan olfateándose sus colitas, pues aún siguen buscando la que ese día de lluvia y diversión perdieron en el bosque.

 

Los perritos han prometido que cuando cada uno encuentre su colita van a hacer otra gran fiesta, en la cual también estarán invitados todos los niños del mundo.

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