viernes, 10 de febrero de 2012
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Maternidad y Trabajo

A la mayoría de las mujeres nos resulta muy arduo lidiar con la continuidad de nuestro trabajo y con la crianza de los niños al mismo tiempo. No es que esto sea imposible, es que depende de dónde hemos desplegado nuestra identidad antes de arribar a la maternidad.Trataré de explicarlo.

Hoy en día las mujeres hemos conquistado las calles. La era industrial y la entrada al Siglo XX, nos han abierto las puertas para acceder al mundo del trabajo, las universidades, las profesiones, el dinero, la política, el deporte y el pensamiento independiente. Tal vez las mujeres más jóvenes lo sientan como algo natural, pero las más maduras sabemos que es un merecimiento histórico tardío.

 

La realidad es que las mujeres hemos sido obligadas a desarrollar aspectos emocionales, vinculares y de comunicación más acordes a la energía masculina, para adueñarnos de un lugar en el mundo externo. Y lo hacemos cada vez mejor. Así, a lo largo de las últimas dos o tres generaciones, las mujeres hemos sido finalmente miradas, reconocidas y apreciadas en ese lugar bien visible: el trabajo o el ámbito social. A partir de allí sentimos que comenzamos a existir. No es poca cosa.

 

Simultáneamente, bien lejos de esas sensaciones cargadas de adrenalina, cigarrillos y café, subsiste cada tanto ese misterioso deseo de engendrar hijos. A veces de un modo tan inconciente que el embarazo aparece sin haberlo llamado a nuestra vida. Pero un día allí está. Puede convertirse en un instante mágico que nos potencia y nos hace florecer. Nos ilusionamos con ofrecer al futuro hijo todo lo que no hemos recibido en nuestra infancia. En el mejor de los casos nos preparamos. Damos a luz. Y de un día para el otro nuestra vida da un vuelco, a veces de un modo no tan dichoso como habíamos imaginado.

 

El niño nos sumerge en un mar de tinieblas, nos arroja al destierro lejos del mundo donde suceden las cosas interesantes, perdemos el tren de lo que habíamos asumido que era la verdadera vida. Desaparece el mundo social, el tiempo, las conversaciones entre adultos, el dinero, la autonomía, la libertad, en fin, desaparecemos como individuos valorados por los demás. Justamente, sentimos que dejamos de existir.

 

Allí aparece una enorme contradicción interna sin que tengamos verdadera conciencia de ello. Amamos a nuestros bebes pero deseamos escapar del infierno. Queremos criarlos con amor pero necesitamos desesperadamente volver a ser nosotras mismas. Nuestro “yo” se perdió entre los pañales.

 

El malentendido que compartimos las mujeres modernas es creer que nuestro “yo” está sólo en el trabajo. A decir verdad, una parte de nuestro ser efectivamente se ha desarrollado allí. Pero otra parte de nuestro ser interior está escondido y permanece irreconocible para nosotras mismas. No lo hemos alimentado y tampoco lo hemos entrenado para convivir con nuestras otras partes tan codiciadas y aplaudidas. Por eso, esa porción de “yo” está desencajada. No hay público que la valore ni que la admire. A veces ni siquiera hay quien la tolere.

 

Ese es uno de los motivos por los cuales -más allá de las necesidades económicas o los compromisos laborales asumidos antes del nacimiento del niño- regresaremos al trabajo velozmente bajo todo tipo de pretextos que serán avalados por toda persona responsable y seria. El trabajo nos salva. Nos devuelve la identidad perdida. Nos coloca en un estante visible y ordenado a la vista de todo el mundo. “Somos” empleadas, secretarias, abogadas, redactoras, cuidadoras, médicas, ingenieras, bailarinas o cocineras. Poco importa. El hecho es que “somos” algo que tiene nombre y lugar para coexistir en la sociedad.

 

Ahora bien, el niño ha quedado en muchos casos, insatisfecho. No tanto por las horas que las madres estamos ausentes. Si no a causa de la carga de identidad, valoración y deseo que las madres ponemos cada día en ese “afuera” salvador y dador de identidad. Está claro que “afuera” logramos “volver a ser” y “adentro” con el niño en brazos y solas, nos tornamos invisibles.

 

Por eso solemos creer que la maternidad y el trabajo son incompatibles en cierto sentido. O mejor dicho, creemos que si esperamos ser excelentes madres, será a costa del trabajo donde perderemos beneficios y crecimiento a causa del tiempo que nos insume la dedicación al niño. Y si queremos ser excelentes trabajadoras, dedicadas y con la energía dirigida al ámbito laboral será a costa de un vínculo más pobre con el niño pequeño o bien delegando su crianza en otras personas.

 

Es una encrucijada que compartimos hoy en día las mujeres que tenemos niños pequeños. El desafío está en la capacidad de construir una profunda conexión emocional con el niño y con la totalidad de nuestro “yo interior”, teniendo en claro que la identidad tendremos que reformularla en base a nuestros recursos emocionales. Es de adentro hacia afuera. En ese caso, tal vez sea posible seguir trabajando, si es nuestro deseo o nuestra necesidad, sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional.

 

La diferencia reside en utilizar el trabajo como refugio o salvación ante nuestra discapacidad para entrar en relación afectiva con los hijos, o bien en desplegar nuestra nueva identidad de madres en la invisibilidad de la vida cotidiana con los niños pequeños sin lastimar el vínculo con ellos, trabajemos o no. Concretamente, no es el trabajo en sí mismo lo que nos impide ahondar en la relación afectiva con nuestros hijos, sino nuestra capacidad o discapacidad emocional.

 

Laura Gutman

Crianza

 

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Karina Dijo:
09/11/2011 01:27:47 p.m.

Me sentí reflejada en la frase q quedas relegada en pañales y lejos d gente aire etc. Mi hijo tiene 2 años y 2 meses paré d trabajar xq mi esposo consideró q era mucho el trabajo (limpiar un boliche) y le iba a quitar atención a bb, después a medida q crece cualquier idea de trabajar me dice mi esposo que "el trabajo, q el atender a mi hijo, q las cosas de las casa etc es mucho" decidí q vaya a jardín en febrero lo empezaría mandé curri para call center y no mas de 4hs y me sigue diciendo q no y sinceramente necesito un espacio "mi espacio"

mariangeles Dijo:
09/03/2011 01:20:06 p.m.

Estoy de acuerdo con el articulo. la madre deberia estar mas en contacto con sus hijos. Pero en madres como yo, que no nos queda otra opcion que trabajar, que hacemos? un poco me molesta que todos le echen la culpa a la madre, pero me parece que el "entorno" tampoco ayuda a que la madre pueda ser "madre". Me pregunto por que en lugar de cuestionar tanto a la madre, no se le cuestiona al gobierno o a quien corresponda para que la madre este mas apoyada por la ley y pueda cumplir su funcion como tal.

Cecilia Dijo:
08/03/2011 09:43:19 a.m.

Durante mi primer embarazo me sirvió completamente ir bajando un cambio (a la fuera al principio... con ayuda de una profesional que se dedica a esto) para ir conectándome con otra realidad, con el bebé, mi cuerpo y mi maternidad, para entender de qué se trata esto. Fue maravilloso pero muy trabajoso. Estaba completamente conectada con otras cosas. Mi vida era el trabajo y mi profesión. Gracias a ese trabajo interior pude disfrutar completamente mi parto, puerperio, lactancia y de mi hijo sin sentir la necesidad de volver a mi mundo anterior por mucho tiempo. Ahora, con el segundo, fue más fácil. Sumergirme nuevamente fue más sencillo porque ya esta parte de mí que es la maternidad está a flor de piel. Gracias por la ayuda de tus libros! Me fueron de gran ayuda para enterarme de qué se trataba esto.

Maria Dijo:
31/01/2011 10:42:34 a.m.

Comparto lo que se expresa en el articulo, mas alla de que la llegada de un hijo a cada mama y mujer nos toca en momentos y situaciones especiales. Es decir que la crianza de un hijo no es identica a ninguna otra,partiendo como base la consideracion sobre la simpleza de la idea de que cada ser es unico e irrepatible hasta la compleja nocion de que nuestra legislacion muchas veces no acompaña la crianza en la primera infancia de nuestros pequeños y muchas veces nos sentimos como malabaristas entre presion de la vuelta al trabajo, el manejo del hogar y otros tantas cuestiones a la hora de tomar decision.
Por ello la importancia que se constituyan como politicas de estado, los temas como el embarazo, la crianza, y sobretodo la educacion sexual.

Marina Dijo:
25/01/2011 12:36:27 p.m.

Estoy de acuerdo con el artículo, tengo tres hijos de 7 años, 5 años y otro de 5 meses y en cada regreso al trabajo internamente sufrí una disyuntiva entre la dedicación full time a mis hijos y mi casa o continuar con el desarrollo profesional que tanto esfuerzo me ha costado y tantas satisfacciones personales he obtenido. Siempre llegué a la conclusión que la mejor opción es brindarles a los hijos buena calidad de tiempo compartido aunque no sean tantas horas como una quisiera, y no buena cantidad pero con presencia de una madre frustrada por haber abandonado sus proyectos.

Soledad Dijo:
14/01/2011 06:13:08 p.m.

Soy mamá y estudié ingeniería agronómica. Creo que lo más importante para la sociedad es que nuestros hijos tengan madres responsables de ellos. Estoy convencida que debemos ahora, cambiar la mentalidad de la sociedad laboral, de manera que valore y promueva a las mujeres que apuestan a la vida. De esta manera salvamos dos propósitos: ser madres reconocidas y profesionales reconocidas.
Saludos

Romina Dijo:
11/01/2011 12:50:02 p.m.

Es muy bueno el articulo pero creo que el ultimo parrafo si bien al leerlo por segunda vez y con tranquilidad deja nuy clara la idea es dificil captar la idea en una primera leida rapida,que es lo que creo que la mayoria de las lectoras de paginas web hacemos,ademas parece como que esta cortada la idea y falta algo mas porque parece que solo sentencia que es una disfuncion el vacio emocional y que no tiene nada que ver el trabajo cuando en realidad en el mismo parrafo esta dando una pista de como llevar esto adelante trabajando o no.
Esta pequeña y humilde observacion la hago porque me parece que presta a confusion la redaccion y es un interesante y lindo articulo .Igual el 99.9% de las veces es excelente la redaccion de todos los articulos de la pagina lo que es muy importante para transmitir correctamente lo que quieren decir.

Romina Dijo:
11/01/2011 12:49:46 p.m.

Es muy bueno el articulo pero creo que el ultimo parrafo si bien al leerlo por segunda vez y con tranquilidad deja nuy clara la idea es dificil captar la idea en una primera leida rapida,que es lo que creo que la mayoria de las lectoras de paginas web hacemos,ademas parece como que esta cortada la idea y falta algo mas porque parece que solo sentencia que es una disfuncion el vacio emocional y que no tiene nada que ver el trabajo cuando en realidad en el mismo parrafo esta dando una pista de como llevar esto adelante trabajando o no.
Esta pequeña y humilde observacion la hago porque me parece que presta a confusion la redaccion y es un interesante y lindo articulo .Igual el 99.9% de las veces es excelente la redaccion de todos los articulos de la pagina lo que es muy importante para transmitir correctamente lo que quieren decir.

Betsabe Dijo:
04/05/2010 04:38:03 p.m.

Muy interesante el articulo creo que es el tema de todas las mamás, creo que la vida es una sola y los hijos nacen una sola vez y es PRIORITARIO el tieempo que debe dedicarseles en caso de poder elegir, cosa que en la mayoria de los casos es posible, no tiene sentido una ambición tan grande de poder, dinero y reconocimiento a costa de no compartir momentos únicos e irrepetibles junto a ellos, ese vacío emocional y falta de mamá no tiene reemplazo, en caso contrario DEBERÍA PENSARSE BIEN antes de decidir el momento adecuado de ser mamas y lo que realmente se desea en la vida.

Vanina Dijo:
04/05/2010 01:46:44 p.m.

HOLA SOY MUJER, MADRE, ESPOSA, AMANTE, AMIGA, COMPAÑERA, SECRETARIA, CONFIDENTE, HIJA, HERMANA Y KINESIOLOGA, NO ESTOY DE ACUERDO CON ALGUNAS COSAS DEL ARTICULO MIS 2 HIJOS (2AÑOS Y 3 MESES) Y 29 DIAS FUERON PLANIFICADOS, BUSCADOS, QUERIDOS, PUDE ORGANIZAR MI TRABAJO MIS HORARIOS MIS AMISTADES, SIGO MANEJANDO MI INDEPENDENCIA MONETARIA Y LES BRINDO AMOR AMIS HIJOS SIEMPRE, CREO QUE ESCUESTION DE ORGANIZARSE, ESTAR DISPUESTO A SACRIFICAR ALGUNAS COSAS COMO ALGUNAS SIESTAS Y A SU VEZ ES MUY IMPORTANTE EL APOYO Y CONTENCION DE MI ESPOSO, NUNCA DEJARIA DE TRABAJAR PERO MI TRABAJO 5HRS DIARIAS ME PERMITE DISFRUTAR MIS HIJOS, VERLOS CRECER, EDUCARLOS OCUPARME DE MIS COSAS Y DE LAS TAREAS DEL HOGAR SIN DESCUIDAR MIS AFECTOS

 

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