Familia
Ser Mujer

Alergias

Alergias respiratorias: cómo prevenirlas

Alergias respiratorias: cómo prevenirlas

Un diagnóstico correcto y un tratamiento precoz son imprescindibles para no confundir los síntomas con los de otras enfermedades respiratorias y para prevenir complicaciones que puedan afectar seriamente la salud.

Alergias respiratorias: cómo prevenirlas

¿Qué son las alergias?

En primer lugar la llegada del frío, afecta e irrita las vías respiratorias, modificando su funcionamiento y haciéndolas más susceptibles a las infecciones, particularmente las virosis. La infecciones virósicas y el frío producen cambios en las condiciones locales de las mucosas respiratorias y en el sistema inmunológico que “activan” o “reactivan” la alergia. Por ello, un resfrío o una gripe pueden desencadenar una crisis de asma bronquial.

  En segundo lugar, al descender la temperatura se cierran las ventanas y entonces los interiores de las casas están poco ventilados, lo que sumado al aumento en las condiciones de humedad, hace que los alergenos de interior, tales como los ácaros y también los hongos, aumenten sus concentraciones y contribuyan a desencadenar las crisis de alergias respiratorias.

¿A quienes afecta?

Las enfermedades alérgicas de tipo respiratorias afectan a más del 25% de la población en nuestro país. Aparecen tanto en las áreas urbanas como en el campo, pero en las ciudades influyen negativamente la polución ambiental, la diversidad de agentes alergenos, la presencia y altura cada vez mayores de los edificios que impide la libre circulación del aire y provoca una concentración mayor de estos agentes en el ambiente así como la densidad de población y las aglomeraciones. 

La importancia del diagnóstico

Es muy importante señalar que no siempre los síntomas que presenta el paciente son “alergias”, y que muchas veces la automedicación, por ejemplo con las famosas “gotasnasales” o con antihistamínicos cuyo uso se ha popularizado, pueden conducir al enmascaramiento de cuadros de diversa índole, cuya importancia puede ser igual o aún mayor que la de las patologías alérgicas, tales como rinosinusitis crónicas, infecciosas, etc. Acudir al médico para realizar un diagnóstico certero es esencial para definir si se padece de alergia ú otra enfermedad, y definir el tratamiento más adecuado. Actualmente, la medicina cuenta con recursos poderosos y seguros para el diagnóstico, la prevención, el control y el tratamiento de estas enfermedades alérgicas.

En materia de diagnóstico, lo primero que se hace es un estudio exhaustivo con los más modernos análisis de laboratorio, como son los dosajes de las inmunoglobulinas en general  y de las Inmunoglobulinas E específicas de alergenos (RAST), así como también de los intermediarios químicos de la inflamación. Con ello se  determina el estado general del sistema inmunológico y los  niveles y participación de los mecanismos de la alergia. 

 Con el avance del diagnóstico por imágenes, nuevos métodos se suman para complementar el diagnóstico y mejorar el tratamiento. En el caso de las alergias respiratorias, tienen gran relevancia los Estudios Radiológicos y la Tomografía, así como la Espirometría Computarizada, muy útiles para determinar el grado de compromiso de las vías respiratorias, así como evaluar de las capacidades y funciones pulmonares, ayudando a detectar o prevenir precozmente una eventual complicación respiratoria que pueda afectar gravemente la salud del paciente.  

Una vez confirmada la etiología alergia de la enfermedad, se realizan los Tests de diagnóstico alergológico específicos (Prick Test), para determinar a qué es alérgico el paciente y qué factores ambientales le desencadenan los síntomas, con el objetivo de poder implementar las medidas necesarias para evitar el contacto con los alergenos desencadenantes de sus padecimientos y poder definir una inmunoterapia adecuada.

La prevención empieza por casa

Y esto es literal, porque el primer contacto con los agentes alergenos suele darse en el hogar, por ejemplo con la presencia del polvo ambiental, las mascotas, los ácaros y hongos. A eso se suman los hábitos domésticos ante el frío anteriormente mencionados (cierre de ventanas, etc).

 Entonces, las recomendaciones para prevenir y atenuar los efectos del Otoño en las personas alérgicas son:
 
  • Ventilar la casa todo lo posible, no “clausurar” las ventanas por el frío. 
  • Limpiar más cuidadosamente y con frecuencia los ambientes en que la persona alérgica pasa muchas horas, para disminuir la acumulación de polvo y la proliferación de ácaros y hongos. 
  • Evitar las aglomeraciones en los espacios cerrados y poco ventilados, por la expansión de las virosis respiratorias. 
  • Puede ser conveniente la aplicación de las vacunas antigripales y antineumocóccica, pero si se trata de niños, es indispensable la consulta al pediatra. 
  • Ante la aparición de síntomas respiratorios, es indispensable la consulta en forma inmediata, para evitar la progresión que conduce a cuadros severos y potencialmente graves.

Tratamientos

Existen numerosos recursos farmacológicos para controlar la enfermedad, tales como los antihistamínicos más modernos, los “antileucotrienos”, que inhiben las sustancias que intervienen en la inflamación, y los corticoides de uso tópico -nasal, bronquial, dérmico-, que son muy seguros y eficaces (siempre que se sigan las dosis indicadas por el médico especialista, como todo medicamento).

Una vez que se conoce a qué es alérgica una persona, están los tratamientos de inmunoterapia, que funcionan como las vacunas, donde se suministra al paciente bajas dosis de los alergenos que lo afectan para que su organismo desarrolle defensas ante el mismo, lográndose su desensibilización ante la exposición, es decir la anulación de la respuesta alérgica. 

Para obtener el máximo beneficio de esta amplia gama de recursos, el médico especialista “arma” un esquema de tratamiento individualizado y adaptado a cada paciente. Porque cada persona alérgica reacciona ante distintos factores, con diferentes  síntomas, en distintos niveles de intensidad y con consecuencias variables, no existe un tratamiento universal o un único remedio aplicable a todas las personas alérgicas por igual. Por eso, la consulta y el diagnóstico certero son esenciales, ya que permiten un perfecto control de los síntomas de la enfermedad alérgica, evitar su agravamiento y hasta lograr la desaparición definitiva de la misma.

Por el Dr. Bernardo J. Ludmer

Especialista Universitario en Alergia e Inmunología del Instituto Loria- Dr. Enrique Rossi.

cargando

cargando comentarios