Bebé

Alimentación complementaria: ¿A partir de cuándo y cómo?

¿Cómo y cuándo cuando debes comenzar con la alimentación complementaria para que tu bebé tenga una alimentación sana y nutritiva y vaya adquiriendo unos buenos hábitos alimenticios?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda amamantar de forma exclusiva hasta los seis primeros meses de vida, y junto con otros alimentos hasta los dos años. Al llegar a los seis meses de edad, los niños necesitan comenzar con la alimentación complementaria. Durante esta etapa, tu bebé necesita cubrir ciertos requerimientos nutricionales que la leche materna y fórmulas lácteas, no pueden aportar.

Objetivos de la alimentación complementaria

La alimentación complementaria persigue varios objetivos, entre ellos:

  • Contribuir con el desarrollo del aparato digestivo.
  • Suplementar nutrientes insuficientes.
  • Enseñar a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes.
  • Colaborar con la conformación de hábitos de alimentación saludable.
  • Estimular el desarrollo psicosocial.

Fases de la alimentación del niño

La alimentación de un niño se clasifica en tres etapas: lactancia, de transición y modificada del adulto.

  • Lactancia

Primeros seis meses de vida. El niño se alimenta exclusivamente con lácteos

  • De transición

Entre los 6 y 8 meses de vida. Introducción de la alimentación complementaria, incorporan alimentos diferentes a la leche y el tamaño de la “porción” va en aumento.

  • Modificada de adulto

Entre los 8 y 24 meses de vida. La alimentación de los niños se va pareciendo cada vez más a la de los adultos.

¿Cómo darnos cuenta del momento de iniciar? 

Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), entre los cuatro y seis meses aumentará la fuerza de succión de tu bebé, y aparecerán los movimientos laterales de su mandíbula. Esto, junto con la desaparición del reflejo de protrusión de su lengua (llevarla hacia delante), preparará a tu hijo para recibir los primeros alimentos sólidos.

Por eso, la SAP reconoce que a los seis meses es oportuno introducirla, ya que es cuando tu bebé ha alcanzado un adecuado desarrollo de sus funciones digestivas, renales y neurológicas. 

El propio bebé te indicará con señales en su desarrollo, cuándo está preparado para iniciar la alimentación complementaria y la introducción poco a poco de alimentos de mayor consistencia en su textura.

Estas son algunas de las señales en las que debes fijarte:

  1. Controla su cabeza y puede mantenerla erguida.
  2. Se mantiene sentado son su espalda apoyada. Es importante que sea capaz de mantener esta postura para poder empezar a tragar otro tipo de comidas que no sean biberón o leche materna.
  3. Pérdida del “reflejo de extrusión”. Este reflejo es el encargado de hacer que el bebé expulse cualquier alimento que no sea líquido fuera de la boca, impidiendo que se ahogue. Un vez que este reflejo desaparece es capaz de comenzar a mantener alimento sólidos en la boca.
  4. Movimientos de masticación. Poco a poco irá aprendiendo el movimiento de masticación de forma que podrá llevar los alimentos al fondo de su boca para tragarlos.
  5. Ha duplicado su peso: normalmente ocurre entre los 4 y 6 meses de edad.
  6. Aumento del apetito y curiosidad por los alimentos que te ver comer a ti o a tu familia: empezará a seguir con la mirada los alimentos que te llevas a la boca y a observar tu plato de comida o intentar coger tu tenedor o cuchara cuando comes mostrando curiosidad por probarlo. Es probable que el niño nos pueda transmitir ya la sensación de que padece hambre y saciedad con sus gestos.

Claro que estos desarrollos responden al promedio de los chicos, y sólo tu pediatra evaluará el mejor momento para tu bebé.

Introducción precoz de la alimentación complementaria

Cuando los alimentos diferentes a la leche (la leche materna y/o fórmulas infantiles) se introducen antes del cuarto mes, pueden sobrevenir una serie de inconvenientes o aumentar ciertos riesgos, tales como:

A corto plazo

  • Se interfiere con la alimentación al pecho en perjuicio de esta (desplazamiento de LM).
  • Aumento de enfermedades respiratorias.
  • Daño renal por sobrecarga de nutrientes, particularmente proteínas y minerales que el niño debe eliminar por esa vía, con el subsiguiente peligro de deshidratación porque se necesita agua adicional para excretar las sustancias de desecho.
  • Desnutrición.
  • Anemia y deficiencias nutricionales específicas por interferencias en la absorción de nutrientes presentes en la leche materna o por disminución en la ingesta de leche (LM o FI), que cubre por completo los requerimientos del niño en el primer semestre de vida.
  • Alergias.

A largo plazo

  • Alergias.
  • Hipertensión.
  • Obesidad.
  • Diabetes.
  • Enfermedades intestinales, entre otras.

¿Cómo debe ser una alimentación complementaria?

  • Oportuna: iniciada en el momento justo, de tal manera que no disminuya los beneficios del amamantamiento.
  • Nutricionalmente adecuada: suministrando la energía y los nutrientes necesarios y adecuados para los niños mayores a 6 meses de vida.
  • Segura: preparada en condiciones higiénicas adecuadas.
  • Perceptiva: brindada con afecto, respetando sus necesidades.

¿Cómo empezar?

Lo más recomendable es comenzar con alimentos que triturándolos adquieran una consistencia fina, para siempre poco a poco, ir modificando su textura una vez que el pequeño se vaya acostumbrando. De esta forma, podremos pasar de alimentos triturados, a simplemente machacarlos con un tenedor, o que sean troceados directamente por el propio niño con su lengua y paladar.

Lo ideal sería hacerlo de forma gradual, una vez al día al principio, en el momento más conveniente para la madre, después aumentar las tomas a dos,... Al principio, no es necesario que coincidan con nuestras propias comidas

El mejor método para calcular la cantidad de alimentos que debe y puede consumir el bebé es tener en cuenta su capacidad gástrica y su saciedad (aproximadamente 30 cc/kg de peso).

Inicialmente, se probará con cada nuevo alimento en pequeña proporción y, a medida que se lo expone al mismo alimento, el niño aceptará mayor cantidad, es incorrecto pretender que coman un “volumen estándar” a una edad específica o compararlo con otros bebés.

No hay evidencias científicas para recomendar un alimento antes que otros. Se suele empezar por los cereales, frutas o verduras. También se pueden introducir las carnes a partir de los 6 meses.

Los cereales sin gluten son los primeros que se ofrecen a los niños. Los más usados en nuestra cocina son el arroz y el maíz. El arroz es el cereal considerado menos alergénico y, por lo tanto, utilizado como base para la preparación de muchas papillas infantiles. Se aconseja no dar alimentos con gluten (lo contienen el trigo, cebada, centeno o avena) hasta los 8 meses. 

Sería ideal no añadir ni sal, ni azúcar, ni miel, ni edulcorantes a los alimentos antes del año.

Podemos enriquecer las preparaciones con aceite, manteca, crema, queso crema y leche que potenciarán el sabor y le aportarán algo de energía extra.

Todo esto requiere su tiempo y debe tomarse siempre con paciencia y mucha calma. Nunca hay que precipitarse, ni mucho menos obligar a comer ya que sólo serviría para obtener el resultado contrario al que se desea y siempre en perjuicio del niño.

Consejos prácticos

  1. El bebé debe estar sentado en el momento de recibir el alimento
  2. Ofrecer los alimentos distanciados de la leche y no como picoteo.
  3. Ofrecer los alimentos con cuchara y en vaso.
  4. Evitar la monotonía: los alimentos deben ser variados, utilizando diferentes combinaciones, colores, sabores y texturas, y en preparaciones novedosas.
  5. Iniciar con pequeñas porciones e incrementar progresivamente a medida que el bebé vaya aceptando con agrado.
  6. Los nuevos alimentos se deben introducir de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos cinco días de separación, para observar tolerancia e intolerancias.
  7. La oferta debe ser reiterada (10-12 veces) para que se logre la aceptación de los alimentos nuevos y se evite la neofobia.
  8. Respetar la saciedad del bebé. Nunca forzarlo.
  9. Añadir una pequeña cantidad de aceite vegetal a los vegetales para aumentar su valor calórico, pero fundamentalmente para promover la cobertura de los ácidos grasos esenciales
  10. No adicionar sal, azúcar ni condimentos.
  11. Ofrecer los alimentos con constancia y paciencia.
  12. Generar un ambiente placentero, emocional (mirarlo, tocarlo, sonreírle, hablarle).
  13. No distraer al bebé con juegos o convencerlo de comer con promesas, premios o castigos.

La comida como experimento y juego para el bebé

Este aprendizaje debe tratarse siempre como un experimento e ir jugando con el bebé a probar diferentes texturas, teniendo siempre varios alimentos siempre sanos y nutritivos a elegir mientras se va acostumbrando. Bastará que vaya probando un poquito cada día para ir satisfaciendo su curiosidad y será la forma de ir avanzando.

Siguiendo siempre las recomendaciones del pediatra en cuanto a los alimentos a tomar de acuerdo a su edad con el fin de evitar la aparición de alergias, podremos ir facilitando al pequeño los mismos alimentos que toma el resto de la familia.

Por ejemplo, si se prepara cocido, antes de añadir la sal y otros condimentos, podemos apartar unos garbanzos, patatas y un poco de pollo que podremos machacar con un tenedor y dárselo al bebé. Lo mismo si se prepara arroz, pasta, etc..

De esta forma, si el niño además se sienta en su trona a comer en la mesa familiar a la hora de la comida, irá entrando en la función socializadora que tiene este momento, integrándose poco a poco en esta rutina del buen comer y aprendiendo mucho por el efecto imitación.

Alimentos envasados para lactantes

El consumo de preparaciones comerciales para lactantes ha aumentado consideradamente durante los últimos 20 años, aunque se observan todavía amplias variaciones en los distintos países.

En este tipo de preparados deben aplicarse los actuales conocimientos sobre nutrición, por tanto debe haber una reducción del contenido de sodio y azúcares, estar libres de nitratos y una gran parte de ellos pueden estar suplementados con hierro y ácido ascórbico.

En general, este tipo de preparados contiene mayor cantidad de agua que los alimentos preparados en casa y se les suele añadir algún espesante, siendo su densidad energética generalmente baja, por lo que se les debe exigir un mínimo de densidad de 60 cal / 100 gs. 

Estos productos deben estar exentos de posibles contaminantes como pesticidas, aflotoxinas y sustancias farmacológicamente activas.

¿Son todos los purés/papillas para bebés iguales? ¿En qué debo fijarme para seleccionar la papilla más adecuada?

No todos los purés/papillas para bebés son iguales. Para evaluar la papilla que le estas dando a tu bebé debés tener en cuenta el tipo de ingredientes que utilizan: 1) Si su materia prima es orgánica o NO. 2) Si tiene adición de azúcares, sal o NO. 3) Si tiene adición de aditivos, conservantes o NO. Esto te da un indicativo para elegir el mejor producto para tu bebé que contribuya a su sano desarrollo nutricional.

Por otro lado, es importante ver la diferencia entre los envases plástico vs vidrio, por lo cual, los envases de NutriBaby están fabricados con un plástico multicapa Libre de BPA (Bisfenol A) que no incide en el sabor de la papilla y a diferencia del vidrio, no se rompe ni se astilla.

¿Por qué son tan especiales los productos NutriBaby?

Nuestro principio es que todas las comidas deben ser naturales, simples, sabrosas y nutritivas. Usamos los mismos ingredientes que vos encontrás en la cocina y en la verdulería. Las normativas orgánicas además prohíben el uso de colorantes artificiales, conservantes y saborizantes; por lo cual nuestras papillas no tienen adición de azúcares procesados, sal, mejoradores de textura, potencializadores de sabor o conservantes.

Todos nuestros ingredientes tienen certificación orgánica, para asegurarnos la trazabilidad de cada pote que sale a la venta a partir de protocolos de calidad y mediante la certificación de los procesos siendo alimentos 100% confiables para tu bebé.

¿Qué es NutriBaby y por qué es tan importante para mi bebé?

NutriBaby es un producto basado en una alimentación natural y saludable. Todas nuestras papillas están producidas con frutas y verduras cosechadas en fincas especiales con certificación orgánica. Estas son procesadas en plantas de última generación con el cumplimiento de normas de calidad, seguridad e higiene. 

Con lo cual las frutas y verduras empleadas para el puré de NutriBaby son las mejores de las fincas orgánicas. Lo importante es darle a tu bebé el producto más natural para que conozca los verdaderos sabores de las frutas y verduras y no exista riesgo de toxicidad.

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