Embarazo
Primer Trimestre

Embarazo:

El Insomnio durante el embarazo

El Insomnio durante el embarazo

Muchas embarazadas, sobre todo hacia los últimos meses, padecen de insomnio. Este no se da tanto como una dificultad para conciliar el sueño (algo que también ocurre debido al tamaño de la panza) sino, sobre todo, el insomnio aparece como un despertar de madrugada.        

El Insomnio durante el embarazo

Pasar alguna noche sin dormir es una situación corriente durante la gestación, pero puede ser agotador cuando persiste en el tiempo.

Las causas están relacionadas generalmente con la ansiedad o la depresión (en forma de angustia o temor), aunque también el insomnio puede deberse a la indigestión, algo común en el último período del embarazo, a la incomodidad, el dolor o la necesidad de orinar continuamente. Al darse estos factores de manera repetida, termina por producirse un ciclo de falta de sueño y, muchas veces, estar pendientes de su repetición termina por causarlo.

¿Cómo tratarlo? Hay diferentes alternativas, que dependen más de las circunstancias de cada mujer que de un mayor o menor grado de eficacia.

 En su libro Embarazo natural, Janet Balaskas sugiere dos maneras de solucionar el problema evitando los somníferos: el tratamiento profesional o la prevención, que implica tomar recaudos simples, como pueden ser entre otros:

  • Comer varias horas antes de acostarse.
  • Asegurarse de que la comida que se ingiere en la cena sea fácilmente digerible.
  • Evitar los estimulantes, como el té, el café o las gaseosas cola antes de dormir.
  • Ingerir una infusión de manzanilla o de tilo antes de acostarse.
  • Asegurarse de que la habitación en donde se descansará esté bien ventilada y de que la cama sea cómoda, utilizando más almohadas si es necesario, para ubicar bien las piernas y la panza.
  • Darse un masaje en el cuello y la cabeza para ayudar a relajar la tensión en la zona.
  • Dentro de las alternativas sugeridas por Balaskas, se encuentran también otras opciones naturales como la aromaterapia. Siguiendo sus principios, se pueden colocar dos o tres gotas de aceite esencial de lavanda, inductor del sueño, en un aceite base para aplicarse masajeando el cuerpo antes de acostarse o para remojar los pies (siempre que el obstetra esté de acuerdo con esto). Además, está la fitoterapia, que aconseja para estos casos tomar una tableta de valeriana antes de acostarse para relajar el cuerpo y favorecer un mejor sueño (por supuesto, esto también debe ser supervisado y aprobado por el médico).

Es importante insistir en que de todos  modos, la alternativa que se elija dependerá de lo que cada futura mamá converse con su médico, los cuales no suelen ser reacios en principio, a los métodos naturistas. El problema con las terapias sugeridas, sin embargo, puede estar en la procedencia de los productos, algo de lo que habrá que cerciorarse. Muchos médicos piden a la embarazada que no ingiera nada para solucionar el problema del insomnio y trate de relajarse, pero cuando el tema está enraizado en una angustia o ansiedad inconscientes, ¿cómo puede lograrse esta calma?

Hay obstetras que, en esos casos, indican tomar algún medicamento de bases naturales y de venta libre, que se consigue en farmacias. Lo importante es no adjudicar a estos productos un poder de “remedio” para la situación emocional. Sí se conseguirá, tal vez, dormir, y puede ser que esto sea algo necesario en lo inmediato, sobre todo si la futura mamá trabaja fuera de casa. Pero en todos los casos, el mejor modo de enfrentarlo es hablar de las preocupaciones que pudieran estar rondando a la mamá, con el fin de tranquilizarla.

El médico puede aconsejar y orientar; el papá, reconfortar y comprender. El objetivo es que la mamá pueda lograr su merecido descanso, y que llegue lo más relajada posible al momento del parto.

cargando

cargando comentarios