Niño

Los 39 meses de tu hijo:

El juego simbólico

El juego simbólico

A través de los juegos de representación, los niños manifiestan sus deseos, las ansiedades, sus miedos y sus necesidades. Es importante tener en claro que el rol de los padres es propiciar un clima cálido y de confianza que permita al niño jugarse desde el cuerpo para posibilitar esa necesidad de conocer sus propias posibilidades de ser en el mundo.

El juego simbólico

El juego como experiencia de aprendizaje

El juego es parte de un proceso evolutivo que posibilita el desarrollo del niño.  Mediante esta actividad, ellos vuelcan la percepción que tienen del mundo adulto en el ámbito de esparcimiento posibilitándoles desarrollar tres funciones básicas como son : la asimilación, la comprensión y la adaptación de la realidad. 

¿Qué es el juego simbólico?

En todo niño existe la capacidad potencial de juego que va variando según la etapa que esté transitando.  El bebe comienza a interactuar con el mundo circundante a través del cuerpo. A medida que va creciendo, alrededor de los dos años, incluye en su juego sensorio – motor, al juego simbólico, que más adelante dará lugar al  pensamiento constructivo. Por último,  el juego los ayuda a involucrar poco a poco la noción de las reglas a su mundo. 

Claudia Zaid Psicomotricista,Directora del espacio de juegos Entremimos, sostiene que “debemos comprender que el juego simbólico es el espacio donde todos los niños se animan a jugar con sus fantasías y a asumir diferentes roles que lo ayudarán a comprender la realidad. Además, es el momento donde juegan con  lo que sufren pasivamente y  lo transforman y elaboran mediante un acto activo”.  Es por eso que, observar el juego de los hijos puede ser, en ocasiones, muy revelador.  Cuando los pequeños se encuentran en momentos familiares difíciles, jugar con ellos puede ayudarlos a asimilar vivencias, comprender experiencias, encauzar tensiones, y visualizar necesidades de afecto. Es común ver a los niños tomar una muñeca y escuchar que le prohíben cosas o suben el tono de voz diciendo: ¨ No, eso no se hace... “Y en alguna medida podemos entender que en este acto el niño resuelve situaciones vividas en casa”, agrega Claudia Zaid

Por otra parte, jugar con ellos es animarse a dar rienda suelta a su espontaneidad y a su imaginación, y en el mundo de fantasía de los más pequeños, todo vale. Es por eso maravilloso observar como un palo se transforma en caballo, una caja de zapatos en  un auto, una cajita de cartón en un avión. Para los chicos, los objetos van tomando diferentes valores simbólicos. Claudia Zaid agrega: “el niño se siente con tanta libertad y se adueña de la escena que está viviendo, es decir que está transformando. El juego lo ayuda a afirmarse en su yo, es decir en esa personita que está construyendo”.

¿Es diferente la forma de jugar de una mujer y un varón a esta edad?

En relación a los sexos del niño, Claudia Zaid sostiene que el juego simbólico se manifiesta de la misma manera para ambos sexos. Una niña puede querer jugar a la pelota o  a una carrera de autos y un niño puede querer jugar a la mamá y a darle de comer al bebé. Esta decisión no tiene nada de malo. Lo más importante es que vayan variando los roles. Si se quedan fijados en el mismo, sería interesante prestar atención y trabajar para conocer el porqué de esa fijación. En ambos casos las docentes y los padres deben ayudarlos a ir probando otros juegos simbólicos donde pueda jugarse otro tipos de identificaciones que los ayuden a experimentar otras vivencias de elaboración simbólica.

“Para acompañar a un niño en el juego lo importante es¨jugarse¨ en el juego, es decir, zambullirse en el mismo y por un rato salirse de la realidad para ir a un tiempo de imaginación y fantasía”, concluye la especialista.

Algunos juguetes recomendados para tener en casa

Entre los 3 y los 5 años los niños eligen los disfraces, las marionetas, los muñecos articulados, los cuentos, las pizarras, las bicicletas.

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