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El hierro es un elemento esencial para la salud de los bebés y niños, debido a que presentan requerimientos elevados por su acelerado crecimiento, es un fundamental desde el nacimiento hasta los dos años de vida.
El hierro forma parte del glóbulo rojo, que es el responsable del transporte del oxígeno en la sangre. También es necesario para el normal funcionamiento de mecanismos de defensa del organismo y para el desarrollo correcto del cerebro.
Las consecuencias de la deficiencia de hierro son muchas (sobre todo durante los dos primeros años de vida) y en los niños ante un déficit prolongado de hierro se pueden observar: disminución del desarrollo mental y del lenguaje, menor capacidad de aprendizaje, disminución de la resistencia a las infecciones, menor capacidad para realizar actividad física.
Durante el embarazo es fundamental que las mamás tengan una buena ingesta de hierro y sobre todo durante el tercer trimestre debido a que los bebés forman sus depósitos de hierro. Después del nacimiento la leche materna lo provee en cantidades suficientes con muy buena absorción; y si no es posible la lactancia materna las fórmulas infantiles aportan una cantidad adecuada.
A partir de los 4 a 6 meses de vida los depósitos del bebé comienzan a disminuir, y es frecuente que los pediatras indiquen un suplemento de hierro por vía oral para prevenir la anemia.
También a partir de esta edad los bebés comienzan con el período de ablactación (es la introducción de alimentos sólidos), es en esta etapa en donde la alimentación líquida deja de ser la protagonista, razón por la cual es importante que la dieta sea variada e incorporar diariamente alimentos que sean fuente de hierro.
Es de particular importancia mencionar que la leche entera de vaca no es una buena fuente de hierro para los lactantes durante esta etapa porque este elemento se encuentra en bajas concentraciones y carece de Vitamina C que favorece la absorción del mismo; además, puede generar sangrados intestinales imperceptibles que favorecen la pérdida de hierro y consecuentemente la aparición de anemia.
Entonces, es muy importante observar todas las pautas y recomendaciones sobre alimentación que realiza el pediatra y/o nutricionista para prevenir deficiencias nutricionales.
Alimentos fuente de hierro de mejor absorción: carnes rojas, pollo y pescado; es importante que se consuma 1 porción diaria de estos alimentos para cubrir con el requerimiento de hierro.
Alimentos con hierro que requieren Vitamina C para absorberse: lentejas, espinaca; al ingerir estos alimentos deben acompañarse con jugo de naranjas o 1 fruta cítrica.