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6 años

Bullying:

El maltrato en las escuelas

El maltrato en las escuelas

Con las nuevas tecnologías, los nuevos medios y las redes sociales, el triste fenómeno del maltrato crece aún más rápidamente, dentro de la escuela. Se trata del hostigamiento o bullying. Hablamos, específicamente del maltrato físico, psicológico o verbal producido entre escolares de forma reiterada, por parte de uno o más alumnos hacia otro compañero que pasa a convertirse en víctima.

El maltrato en las escuelas

“Es cosa de chicos” dicen algunos padres. Y sí, es normal que los chicos hagan bromas entre ellos y hay que poder diferenciar que no todos los conflictos que surgen en un grupo pueden considerarse bullying. Incluso, hay problemas que se dan dentro de estos grupos que si son solucionados adecuadamente pueden contribuir al desarrollo de habilidades para la socialización. Justamente por eso hay que estar atentos.

¿Cuándo podemos decir que hay hostigamiento?

Cuando las agresiones se producen sobre la misma persona en forma reiterada y durante un tiempo prolongado. Generalmente, el agresor establece una relación de dominio sobre la víctima con la participación del resto de los compañeros que también toman posición en esto: muchas veces en silencio, otras con indiferencia o uniéndose para lograr una complicidad y, así, el niño que ha sido víctima queda aislado del grupo.

Bullying: Saber actuar a tiempo

Lo importante es que cuando confirmamos que en un chico es víctima de hostigamiento actuemos de inmediato con todo el grupo. Esto se debe hacer en un trabajo conjunto entre los padres y la escuela, que en estos casos tiene un lugar fundamental porque todo sucede en su dinámica grupal e institucional. Allí los chicos están obligados a compartir tiempo y espacio con otros chicos de una manera obligada. Es decir, no eligen a sus compañeros y esto trae algunas consecuencias. Es tarea de la escuela prestar atención a la dinámica grupal, saber lo que allí está sucediendo para prevenir y para tratar cada caso. Es ella quien debe garantizar el clima necesario para que cada chico se pueda expresar, pueda disfrutar de la escolaridad y crecer de una manera sana.

Claro que para ello, debemos contar con la familia en donde también debe haber un clima de democracia, en la que no reine el autoritarismo de los adultos ni la tiranía de los niños y jóvenes.

Es difícil que los padres reconozcan que su hijo tiene un problema y en ello la escuela cumple una función muy importante al ayudar tanto al agresor como a la víctima, ya que se trata de que cada uno encuentre un lugar más sano dentro del grupo. No se trata de culpar al agresor, ninguna posición es saludable: ni la del agresor ni la de la víctima.

La familia debe preguntarse por qué ese chico no tiene recursos para reaccionar o no tiene compañeros que lo respalden.  Es importante que los adultos acompañen en el crecimiento de niños y jóvenes hacia un desarrollo saludable.

 

Lic. Marisa Russomando Psicóloga especialista en Maternidad y Crianza (MN) 23189, Directora del espacio La Cigüeña, www.marisarussomando.com.ar

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