Bebé
1 a 3 meses

Masajes:

La caricia de mamá

La caricia de mamá

Desde los espontáneos que realiza al cuidarlo o bañarlo, hasta los que tienen que ver con los cólicos o el sueño, los masajes son una comunicación especial, piel a piel, entre la mamá y su bebé. Los beneficios para la relajación. Técnicas de masaje.

La caricia de mamá

Todas las mamás hacen masajes espontáneamente al bebé: con los cuidados diarios, durante el baño, mientras lo visten o para ayudarlo a dormir. Es natural acariciar al bebé mientras se le habla o canta. Los efectos son bien conocidos por todas las mamás: los chicos se relajan, se calma el berrinche o se logra el sueño.

“Hacer masajes con una técnica específica es un buen recurso al que pueden acudir las mamás, más allá de lo que ellas hacen a sus bebés de forma espontánea”, explica Mariana Villén , especialista en salud materno infantil, que enseña a padres la técnica Shantala. “Esta técnica nació en India, pero aquí se ha adaptado a la cultura occidental”, agrega.

Así, por medio de este aprendizaje se logra sistematizar lo que las mamás hacen espontáneamente y se conocen las secuencias de masajes más adecuadas para el bebé.

Los beneficios se observan inmediatamente. Los bebés se relajan muchísimo -es bueno para cuando están “pasados de revoluciones”-, evacuan cólicos y se fortalece su sistema inmunológico. Los masajes también ayudan a que se forme el esquema muscular. El importante estímulo que deriva del contacto con la mamá, que durante la sesión puede cantarle o hablarle, se traduce en un fortalecimiento del vínculo.

La mamá también puede obtener beneficios de hacerle masajes a su bebé. “Ella también descarga tensiones”, asegura la especialista. Es que el contacto con su hijo la ayuda a sentirse mejor y más relajada.

Los masajes están indicados en chicos que tienen alguna necesidad especial. En los casos de niños con problemas visuales o ceguera, los masajes pueden fomentar una mayor conciencia del cuerpo y los chicos con Síndrome de Down o parálisis cerebral, pueden obtener ventajas al mejorar su tono muscular. En casos como estos, los padres, al masajear a sus chicos sienten que hacen algo concreto por su hijo y alivian su angustia o preocupación.

A los chicos más grandes, los masajes los ayudan a sacar tensiones de todo el cuerpo.

Si se recurre a una instructora, en tres o cuatro sesiones se enseña un masaje corporal completo dividido en varias series. “La mamá tiene que aprender el tono del masaje, -que no sea demasiado duro, sino firme y suave- y el ritmo, que es fundamental”, explica Villén.

Los masajes se pueden iniciar a partir del mes de nacimiento, una vez que cayó el cordón, y pueden continuarse hasta que los chicos deseen. Si bien la mayoría de las que realizan masajes al bebé son mamás, los papás también pueden aprender las técnicas y realizarlos. Los beneficios en este caso son que los papás se involucran más en el cuidado cotidiano del bebé, están más atentos a las respuestas de sus hijos ante sus estímulos y adquieren mayor confianza en su cuidado.

El momento del día en que se pueden practicar varía de acuerdo a la conveniencia de los padres, la rutina del bebé y también su estado de ánimo: después de jugar en la plaza, antes de dormir, después del baño o por la mañana.

Los efectos benéficos del masaje no son sólo a corto plazo, traducidos en mejorar el humor del bebé, calmar el llanto o lograr el sueño. Estas caricias inician una relación de comunicación no verbal que puede prolongarse en el futuro, incrementa la sensación de confianza y seguridad mutuas en la relación temprana entre los padres y el bebé, que se manifestará más tarde en padres más sensibles y atentos a las necesidades de sus hijos y en chicos más seguros y confiados. Según el libro “Masajes para tu bebé”, cuando se da a un hijo un masaje con amor y se juega con él, recibe un importante mensaje: “que estás interesado en su persona y querés saber cómo se siente. Afirmarlo en este sentido lo ayuda a mantener una relación segura con vos, lo que a su vez alienta el desarrollo de la confianza en sí mismo”. Por eso, sea un masaje espontáneo o aprendido, lo fundamental es que a través de las manos se está transmitiendo una dosis extra de amor al bebé.

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp

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