Niño

Los 56 meses de tu hijo:

¿Cómo ganarse la confianza de los hijos?

¿Cómo ganarse la confianza de los hijos?

Ya la pregunta plantea por sí misma un desafío. Y los desafíos no se consiguen fácilmente. Ganar algo requiere el esfuerzo de intentar vencer obstáculos para conseguirlo. En esta nota, varios especialistas darán sugerencias sobre cómo lograr la confianza de tu hijo, aspecto clave en el desarrollo integral del niño.

¿Cómo ganarse la confianza de los hijos?

El primer punto a tener en cuenta para ganar la confianza de los hijos es cómo es la actitud como madre. La experiencia dice que las metas planteadas en la formación de los niños se consiguen a costa de trabajar una actitud de confianza hacia ellos.

La actitud siempre se percibe. Si se está enojada se trasluce en nuestro actuar, aunque se intente disimular lo más posible…

Y en este punto, el mayor obstáculo, pero salvable, totalmente solucionable, es el de intentar no desarrollar una actitud de madre controladora. La psiquiatra infantil Elizabeth Berger explicahe visto todo tipo de madres: las relajadas, que creen que sus hijos crecerán sin mayores problemas, hagan lo que hagan; y las temerosas, que piensan que si no están encima, nada funcionará”. Se trata de aceptar al hijo cómo es y tomar conciencia de que es una persona distinta de la madre. Con alegría se descubre que existe un lazo estrecho, pero no es una parte de ella. El control no se puede ejercer igual sobre mí misma que sobre los chicos.

Puede suceder que cuando alguien pregunta a su hijo “¿cuántos años tienes?” sea el padre o la madre el que lo diga de inmediato. Hay que darle la posibilidad de responder. O el “pobrecito” ante un obstáculo. Se trata de intervenir lo necesario para que vayan creciendo en autonomía y en confianza personal. No ser la sombra del niño.

Esto es claro teóricamente, pero en la práctica cuesta un poco. Se verán continuación algunos remedios que pueden ser útiles.

Una constante: la actitud de confianza

El consultor pedagógico Juan Valls Juliá  aclara que “Cada hijo experimenta la confianza cuando observa que sus padres se la otorgan, no como una característica abstracta de su  modo de ser, si no como dirigida, directa personalmente a él (…) Esto lo lograran los padres si por una parte, tiene la firme convicción de que sus hijos merecen la confianza y por otra, si consiguen el equilibrio entre la confianza en si mismos y la confianza de los  demás”.

En esto se observa que no pueden desarrollarse métodos o soluciones de confianza, porque se relaciona más con el amor al hijo, con la expresión “creo en vos”, y con el personal modo de ser de los padres.

Creer es confiar. Sobre todo confiar en lo que se le ha ido inculcando al niño en esto primeros años de vida. A vivir se aprende viviendo, y las madres son el “palo guía” en esta etapa. De todos modos, el Doctor Valls Juliá señala algunos lineamientos que pueden servir para adquirir esta actitud de confianza:

“No cabe la vaguedad del anonimato en el trato con nuestros hijos. Que el hijo encuentre siempre una acogida cordial en los padres, sin dejar de señalar lo que no está bien, con sentido positivo. Que el niño no perciba que peligra el afecto que recibe al hacer un mal comportamiento, es clave dar continuo respaldo emocional que es fuente de seguridad. No perder la comunicación con los hijos, no encerrarse cada uno en lo suyo (cuando los hijos se encierran, compete a  los padres facilitar la apertura). Facilitar que los niños adquieran el hábito de expresar francamente sus problemas, sus opiniones, o sentimientos”.

¿Independencia?

Confiar es dejar hacer. Apretar  los puños y soltar al pichón a que de sus primeros pasos. Pía Orellana, especialista en temas de familia habla de fomentar el “puedo solo”, sin dejar de considerar que el que quieran, no significa que puedan. Como el niño va conociendo cosas nuevas, quiere comprobar si puede llevarlas a la práctica.

Hay algunas actividades que a esta edad pueden desarrollar sin problemas, por ejemplo: ayudar en la casa a guardar los juguetes, dejar la ropa sucia donde corresponde, hermanar los pares de medias, poner las servilletas en la mesa. Bajar la mochila del auto. Comer solos, animarlos aunque se manchen. Corregirlos y acostumbrarlos a que coman de todo. Invitar amigos a casa. Dormir en cama. Ir al baño.

Por otro lado, el niño necesita un lugar cómodo en la casa para desenvolverse, equivocarse y no sentirse desorientado. Dejar que pruebe una y otra vez, y que no se sienta frustrado. Recomiendan a los padres dejar que hagan solos algunas cosas, como vestirse. Se trata de aumentar el tiempo de las rutinas diarias con paciencia. Esto no significa perder tiempo.Andrea López, especialista chilena en temas de educación señala que “se le puede enseñar trucos para alcanzar la meta que se propuso. Por ejemplo: para que entren más fácil los zapatos, suelta un poco los cordones.

Un niño que prefiere hacer las cosas por sí mismo, pronto será capaz de hacer casi todo solo y en forma competente. Además, le ahorrará mucho tiempo a sus padres y el ser autosuficiente levantará su autoestima”.

Claves para fomentar un clima de confianza en el hogar:

-Educar de los más individualizada y humanamente posible a cada hijo,

-Dedicar tiempo de trato y horas de convivencia a conocerlos;

Vida familiar: Los cuidados materiales diarios son el fundamento para la confidencia, la intimidad, la amistad única.

-Comunicación: tener en cuenta los modos de expresión. Los padres deben hablar de modo sencillo directo sin brusquedades. El tono en  la voz, la serenidad es lo que caracterizan a la persona segura y que confía en los demás. El niño siente, nota, intuye, que encierran un significado y lo perciben emocionalmente como tales. La función expresiva del lenguaje encierra cualidades semánticas: sonidos, la inflexión de la voz,  la ordenación de las palabras,  ritmo y velocidad de emisión de las mismas, etc.

-Tomarse a los niños en serio

-Saber sonreír ante la pregunta que no podemos contestar. Puede ser a veces la mejor contestación.

cargando

cargando comentarios