Niño
1 año

Desarrollo del niño

Cada uno en su cama

Cada uno en su cama

La costumbre de dormir con papá y mamá en la cama matrimonial puede transformarse, a partir del primer año, en un hábito poco saludable. Es importante revertir a tiempo esta rutina, para evitar a futuro caprichos y llantos.

Cada uno en su cama

El bebé se durmió en la cama grande y, para no despertarlo, sus padres optan por dejarlo descansar con ellos. Esta escena, repetida a diario en el seno de una familia, va sembrando las raíces de un hábito que luego resulta muy difícil de modificar. Y así, aquello que al principio era una solución, con el tiempo se transforma en un problema tanto para el bebé, que no aprende a diferenciar su propio espacio, como para la intimidad del matrimonio.

Por comodidad o placer, el hecho de que el bebé duerma en cama ajena es una de las costumbres más extendidas. Por eso, hay que detectar los síntomas para saber si el problema ya está instalado. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) explica que el hábito ya está presente y es necesario revertirlo “cuando el chico opone resistencia a dormirse en su cuna por más de una hora, todas las noches, durante un mes; protesta y tiene ritos como despedidas reiteradas, o pide dejar la luz prendida o la puerta abierta”.

Una cosa es clave a la hora de pretender modificar esta rutina: la paciencia. Todo lleva tiempo y hay que poner en práctica una serie de rituales. Berenice, mamá de Santiago, de dos años, relata lo difícil que fue el proceso: "Como buen hijo único, Santi dormía frecuentemente entre mi marido y yo hasta que tuvo un año. Fue ahí cuando decidimos que empezara a dormir solo, pero durante meses nos costó llantos y protestas. Esto nos sirvió de lección para nuestro próximo hijo".

Una vez que se decide que el bebé duerma en su cama, hay que mantenerse firme y procurar que no sea él quien decida. Dormir con los padres debe reservarse para excepciones muy contadas, por ejemplo cuando esté enfermo. En algunos casos los chicos acuden a la cama de sus padres en mitad de la noche. Si bien es cierto que a la madrugada es difícil mantenerse firme, hay que hacerlo para que no se transforme en costumbre. Si el problema es que tiene miedo o pesadillas, es preferible quedarse con él, en la cabecera de su cama, hasta que se tranquilice.

La psicóloga norteamericana Jodi Mindell , experta en temas de sueño y autora del libro Dormir toda la noche , brinda algunos consejos para facilitar el sueño de los niños a través de buenos hábitos:

El baño relajante. Establecer el baño como un hito en el día ayuda a marcar la pauta de que la hora de dormir está cerca.

Crear un ritual todas las noches y reforzarlo. Puede ser un determinado juego, una charla o el simple lavado de dientes. Si el chico percibe que es hora de dormir, irá relajándose para la llegada de ese momento. Los niños valoran la previsibilidad y las pautas.

La hora del cuento. Establecer cada noche la tradición de contarle un cuento en su cama como preámbulo al sueño ayuda a reforzar esta transición como un momento agradable.

Evitar la cama de papá y mamá como recurso. Por más que cueste, hay que mantenerse firme para que el chico entienda que su lugar, a la hora de dormir, no está entre mamá y papá sino en su cuna o cama y con sus juguetes preferidos. 

Con paciencia y cariño se logran hazañas que, al encararlas, parecían inalcanzables. Está claro que a un niño le fascina dormir con sus padres, pero si se le enseña a hacerlo por su cuenta, se lo estará ayudando a generar su espacio de intimidad e independencia futura.

Nota supervisada por el Equipo Médico de Mamashelp.

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